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19 de septiembre de 2017

Editors anuncian parada en Galicia en su próxima gira


Editors han dado a conocer las primeras fechas de su próxima gira, que arrancará el próximo 17 de marzo de 2018 en Amberes (Bélgica). A su paso por España, con paradas en Madrid y Barcelona, los británicos han incluido una fecha en Galicia. El sábado 28 de abril tocarán en A Coruña, en la Sala Pelícano. Será la tercera vez que toquen en Galicia, tras debutar en 2013 en el festival PortAmérica (Nigrán) y repetir en 2016 en la playa de Riazor (A Coruña), dentro del Festival Noroeste Estrella Galicia.

Tras la publicación de "In Dream" (2015), su quinto álbum y uno de los mejores de su carrera, Editors han comenzado a grabar a finales del pasado año y durante buena parte de este las canciones que formarán su sexto disco, así que es probable que lleguen a A Coruña con nuevo álbum bajo el brazo.

Las entradas para el concierto en la Sala Pelícano saldrán el próximo jueves a la venta a través de esmerarte y ticketea.


29 de agosto de 2017

Festival Vodafone Paredes de Coura (sábado 19 de agosto)


Se acercaba el final. El broche de oro de la 25 edición del Vodafone Paredes de Coura lo iban a poner Benjamin Clementine, Foals, Ty Segall o Foxygen, entre otros. Todas las entradas estaban agotadas, tanto los abonos como las entradas diarias, y se esperaban algo más de 27.000 personas. 


Casi por sorpresa, Benjamin Clementine presentó "I Tell a Fly", su próximo disco, en el Centro Cultural de Paredes de Coura. En un evento exclusivo para la prensa, pudimos escuchar su nuevo álbum y hubo una posterior rueda de prensa con el artista. Puedo deciros que "I Tell a Fly", que se publica el próximo 15 de septiembre, va a sorprender a quien espere más de lo mismo. El álbum es complejo, con muchas capas de sonido y un instrumento muy popular del Barroco, el clavicémbalo, sonando en todas las canciones. Clementine no pierde su esencia, siempre ligada a su característica voz y a su piano, sino que enriquece su sonido con toques operísticos y de música clásica que pueden recordar al Rufus Wainwright de "Want One" y "Want Two". Una evolución en la que quizás haya tenido algo que ver su colaboración con Gorillaz en "Hallelujah Money". Canciones como "Phantom of Aleppoville" o "By the Ports of Europe" tratan de ser un reflejo de su tiempo y de la situación actual del mundo, especialmente la de Europa. Algunas de esas canciones sonarían más tarde en el escenario de Paredes de Coura.


Ya en el festival, Manel Cruz, ex-miembro de los míticos Ornatos Violeta (todo un referente en Portugal) y Foge Foge Bandido, congregaba ya a miles de personas ante el Palco Vodafone. Aunque todavía no es demasiado popular fuera de Portugal, en el país vecino su música mueve masas. Abrió por todo lo alto el Palco Vodafone y acabó el concierto con una merecida ovación.  


Lo de Foxygen fue toda una clase magistral. Venían a presentar el estupendo "Hang" (2017), y su setlist se centró precisamente en el álbum. Las bandas sonoras, los musicales y la grandiosidad del rock o el glam de los 70 han inspirado las canciones de un disco que ya suena a clásico. Sam France derrochó carisma, simpatía e ironía sobre las tablas, rodeado de una banda que sonó infalible. Disfrutamos de temazos como "Follow the Leader", "America", "Avalon" o "Rise Up" en uno de los conciertos más divertidos y disfrutables del festival. Con el torso y la cara pintados con un maquillaje tan blanco como su traje, France se ganó al público y ofreció uno de los conciertos más memorables del festival.


Casualmente, Alex Cameron fue, en cierto modo, descubierto por Foxygen cuando actuaba en el Club Silencio, el local exclusivo que posee David Lynch en París, bautizado a raíz del club que aparecía en su film "Mulholland Drive" (2001). No es de extrañar. Uno puede imaginarse perfectamente algunas de sus canciones sonando en el cine de Lynch, cuando algunos críticos han dicho de él que suena como si Nick Cave cantase con Suicide. Para mí fue el mejor concierto que se vivió en el Palco Vodafone FM en esta edición. "She's Mine", "Take Care of Business" o "Marlon Brando" mostraron a un artista con talento que no dejó de bailar y dirigirse al público durante todo el espectáculo. Todo un descubrimiento que pedía a gritos un lugar en el escenario grande en futuras apariciones en el festival. Seguro que lo tendrá.


No cabe duda de que Benjamin Clementine era uno de los artistas más esperados y especiales del festival. Estoy seguro de que Clementine no tocaría en cualquier festival, pero el Paredes de Coura, ya lo he dicho, es muy especial. La sensación era la de estar viendo un concierto del artista en un anfiteatro natural. El respeto era total. La química entre Clementine y el público fue absoluta desde el primer momento. El británico aprovechó para presentar algunos temas nuevos como "God Save the Jungle", "By the Ports of Europe", "Jupiter" o "Phantom of Aleppoville", que en directo demostraron no desentonar con sus composiciones previas. Sin duda los momentos más especiales llegaron con las interpretaciones de "Nemesis" y "Condolence", cantadas tanto por el propio Clementine como por el público.


Miles de bombillas encendidas, miles de voces coreando las canciones... así de espectacular lucía Paredes de Coura durante el concierto de Clementine. Para la despedida, cómo no, "Adios", que ponía el punto final a un maravilloso directo que ya ha pasado a formar parte de la historia del festival. La ovación final fue la más larga que se vivió en esta edición.


Ty Segall no iba a tenerlo fácil. Con una carrera tan prolífica que ya acumula diez álbumes con sólo 30 años, Segall es ya un nombre propio dentro del garage rock. Apoyado por la banda que le acompaña actualmente en directo, The Freedom Band, Segall dio todo un recital de rock en el que alargó las partes instrumentales de sus canciones. Abrió con "Break a Guitar", si mal no recuerdo, y su último disco, "Ty Segall" (2017), tuvo un especial protagonismo dentro del setlist. Son más que evidentes las influencias del rock de los 70 y de grupos como Deep Purple en este punto de su carrera, y eso se notó en el directo. Hubo pogos y crowdsurfing por doquier, y sus fieles seguidores agradecieron que recuperase un tema que no tocaba en años, "Girlfriend". Acabó el concierto intercambiando instrumento y poniéndose a los mandos de la batería. Fue un buen show, aunque le tocó pelear con dos conciertos, el de Clementine y el de Foals, que lo pusieron muy difícil esa noche.


Conscientes de que tenían que dejar el listón bien alto para lograr un fin de fiesta espectacular, Yannis Philippakis y su banda salieron dispuestos a triunfar. Con una puesta en escena que recordaba un poco a la de Radiohead (proyecciones de los propios miembros del grupo tocando en directo y luces que partían del escenario para dirigirse al público), Foals arrancaron con "Mountain at My Gates". El setlist hizo un recorrido por todos sus discos, desde "Antidotes" (2008), con "Olympic Airways", "Heavy Water", "Red Socks Pugie" o "Electric Bloom", hasta su última entrega, "What Went Down" (2015), con "Night Swimmers", "Snake Oil" o "A Knife in the Ocean". Pasaron más de puntillas por sus otros álbumes, y sin embargo fueron "Spanish Sahara", "Black Gold", "Late Night" o, especialmente, "My Number", las que más emocionaron a los presentes.


Con la incontestable "Inhaler", Foals cerraban un concierto sin fisuras. Pero hubo sorpresa. Ante la demanda del público y viendo que, de alguna manera, "cerraban" el festival, Foals reaparecieron para un bis. No tardaron en ondear la bandera de Portugal y mostrar su agradecimiento tocando "What Went Down" y "Two Steps, Twice", con Philippakis bajando con su guitarra para pasearse tocando por el foso reservado a los fotógrafos. Si el de Clementine fue un concierto memorable, el de Foals, aunque fuese otro estilo musical, no se quedó atrás. Tienen uno de los mejores directos que uno puede ver hoy día y dejaron su huella en el Paredes de Coura.


Cuando ya nos disponíamos a retirarnos, unos chicos de la Escola de Rock se subieron a una grúa para cantar y tocar el cumpleaños feliz a esta 25 edición del festival. Acto seguido comenzó a llover confetti y cintas de colores mientras sonaba "All My Friends" de LCD Soundsystem en un final emocionante y muy especial. Todos acabamos coreando la canción y pensando: qué bonito ha sido todo esto.

He ido a muchos festivales en mi vida, mejores y peores, pero hay pocos, muy pocos, que tengan ese algo especial. Paredes de Coura lo tiene. El enclave es espectacular, pero el ambiente también lo es. Durante una semana, miles de amantes de la música se unen en la localidad portuguesa para olvidarse del mundo, desconectar y vivir. Porque si algo ha logrado el Vodafone Paredes de Coura es no sólo convertirse en un paraíso, sino en toda una celebración de lo que significa estar vivo. 

Fotografías: Hugo Lima (cortesía de la organización del Vodafone Paredes de Coura)

25 de agosto de 2017

Festival Vodafone Paredes de Coura (viernes 18 de agosto)


El viernes fue uno de los días que reunió más estilos musicales variados. No había un claro cabeza de cartel, aunque el nombre más popular fuese el de Beach House, probablemente. Aún así, había varias propuestas interesantes, como las de Japandroids, Young Fathers o BadBadNotGood.


A primera hora de la tarde tuvimos la oportunidad de acercarnos a ver una de las Vodafone Music Sessions a cargo de Moon Duo. Las Vodafone Music Sessions son una serie de conciertos íntimos, no necesariamente acústicos, que se celebran al aire libre durante los días del festival. Éste en concreto tuvo lugar en el centro de la villa de Paredes de Coura, y fueron muchos los que se acercaron a verlo, además de todos los que estaban tomando algo en las terrazas y se toparon con un concierto por sorpresa. Moon Duo, que tocarían horas después en el festival, tocaron tres temas que fueron alargando hasta llegar a la media hora. Psicodelia rock y noise en estado puro.


Cuando nos acercamos al recinto, el canadiense Andy Shauf tocaba ya en el Palco Vodafone FM. Lo poco que había escuchado de su música me gustó, pero lo cierto es que en directo echaba algo en falta. Sus canciones son maravillosas, piezas de orfebrería pop y folk, pero quizás la sensación hubiese sido distinta en una sala. A lo mejor lo que falló fue la selección de canciones, no especialmente acertada para un festival. En cualquier caso, se echó en falta una pizca de magia que nada tiene que ver con el estilo musical (Kings of Convenience lo demostraron hace unos años en el festival). Esperamos volver a disfrutar de su música en mejores ocasiones.


La sorpresa del día, con mayúsculas, la dieron los escoceses Young Fathers. Su concierto fue espectacular y fueron de menos a más, hasta un final por todo lo alto. Ganadores del Mercury Prize en 2014 por "Dead", su álbum de debut, Young Fathers se subieron al Palco Vodafone con paso firme y una seguridad a prueba de bombas. Cuatro personas sobre el escenario, tres voces, percusiones y electrónica que hicieron temblar los cimientos de Paredes de Coura. Hip-hop, electrónica, neo-soul... qué demonios importa cuando la música es buena y emociona. Nos hicieron saltar, bailar y corear temas como "Rain or Shine", "I Heard", "Only God Knows", "Get Up" o ese final apoteósico con "Shame".


Hubo emociones, baile, sentimiento... todo lo que uno le puede pedir a un concierto. Y hubo química con el público, por supuesto. Había que rendirse a los pies de una banda que se apoderó del escenario y nos dejó un concierto de los que se recuerdan toda la vida, poniendo el listón tan alto al resto de los grupos que, en mi humilde opinión, nadie pudo hacerles sombra en la noche del viernes.


Cuando uno planea y escoge los grupos a los que quiere ver en un festival, a veces se equivoca. Fue un completo error no asistir al concierto de BadBadNotGood. Por lo poco que pudimos ver desde lejos y leer en los medios, los canadienses, entre el jazz y el hip-hop instrumental, dieron uno de los conciertos más aplaudidos del festival. Lograron el favor del público con una propuesta arriesgada para cualquier festival, y fue una verdadera lástima que nos lo perdiésemos.


Me decepcionaron un poco los portugueses Octa Push. Canciones como "Please, Please, Please", con la voz de Catarina Moreno tienen su punto y son perfectas para la pista de baile. En directo, en cambio, con las voces pregrabadas y la formación de batería, bajo, teclados y electrónica, se echa en falta algo más. Al poco rato, los temas comienzan a parecerse demasiado entre sí y se la cosa se hace algo repetitiva, aunque esto sólo es una opinión personal, claro.


Estos días se publicaba una entrevista a Brandon Flowers (The Killers) en la que afirmaba que las bandas de rock de hoy en día ya no tienen tanto éxito porque "no son suficientemente buenas". Probablemente no haya escuchado nunca a Japandroids. El dúo canadiense de batería y guitarra forma parte de una generación que ha probado que con sólo dos instrumentos pueden hacer rock como si fuesen una banda: The White Stripes, Blood Red Shoes, The Black Keys... Con "Near to the Wild Heart of Life" (2017), el tan temido tercer álbum, se han consagrado como un grupo imprescindible dentro de la escena rock contemporánea. Su puesta en escena es sencilla pero muy bien pensada: Brian King a un lado con su guitarra y un montón de amplificadores detrás, David Prowse al otro con su batería sobre una plataforma y, de fondo, 5 potentes fuentes de iluminación para que el público no pierda detalle de lo que hace el dúo sobre el escenario.

Empezaron con fuerza, con ese temazo homónimo con el que abren su último disco, "Near to the Wild Heart of Life" (si ese estribillo ...so I left my home and all I had/ I used to be good but now I'm bad... no es puro rock, no sé qué demonios lo es). "Arc of Bar", "No Known Drink or Drug" o "North East South West", de la que dijeron que grabaron un videoclip en Porto que pronto veremos, fueron parte del sólido repertorio que tocaron. Para acabar, todo un pelotazo como es "The House that Heaven Built". Rock puro y duro. Japandroids se confirmaron como una de las mejores bandas de rock del momento, dando uno de los grandes conciertos del Paredes de Coura.


Beach House se hicieron esperar. Nada menos que 35 minutos de retraso sobre la hora prevista, aunque sí que es cierto que recuperaron el tiempo perdido después. Con el dúo de Baltimore me pasa algo curioso, y es que la primera vez que les vi en una sala (el Hard Club, en Porto) disfruté muchísimo y les vi muy bien. En cambio, cuando les vi en el festival NOS Primavera Sound la sensación fue completamente distinta: la iluminación, demasiado escasa para verles bien, y el espacio demasiado amplio como para lograr el ambiente intimista que buscan. Cuando salieron a tocar, el público ya se impacientaba. Respecto al sonido, ningún pero. Beach House suenen tan bien en directo como lo hacen en sus discos. Lo que a un servidor le cuesta entender es ese empeño en iluminar tan poco a la banda, lo que hace directamente imposible distinguirlos desde cierta distancia. 

Su repertorio incluyó temas ineludibles como "Wishes", "Sparks" o "Wild", y otras canciones como "Walk in the Park", "Silver Soul" o "Elegy to the Void", de su última entrega "Thank Your Lucky Stars" (2015). Fue un buen concierto pero no ayudó ni la escasa iluminación, ni la hora, ni ese retraso que aún hoy no sabemos a que se debió. Faltó química con el público y algo más de chispa. Ni siquiera el final con "Myth" dió lugar a la ovación que se esperaba.

Ya sólo quedaba la traca final, el último día del Paredes de Coura en el que se esperaba un lleno absoluto y una jornada épica.

Fotografías: Hugo Lima (cortesía de la organización del Vodafone Paredes de Coura)

24 de agosto de 2017

Festival Vodafone Paredes de Coura (jueves 17 de agosto)


El jueves se presentaba como una de las jornadas más completas del festival. Entre todos los artistas que íbamos a poder ver estaba el regreso de los míticos At the Drive-In, los siempre recomendables Car Seat Headrest (que cosecharon excelentes críticas a su paso por el NOS Primavera Sound en 2016), el joven y prometedor King Krule o la poco habitual presencia de Nick Murphy (Chet Faker), cuya gira europea no llegará hasta noviembre y que, al menos por el momento, no tiene previstas paradas en España ni Portugal.


A las 6 de la tarde inauguraban el Palco Vodafone FM los norteamericanos Sunflower Bean. Liderados por Julia Cumming, que aunque mantiene una carrera paralela como modelo ya llevaba años vinculada a la música con el grupo Supercute!, el trío debutó el año pasado con "Human Ceremony" (2016). Pese a ser una banda joven (Julia tiene sólo 21 años), se nota que tienen un directo rodado. No contaban con demasiado tiempo para tocar, alrededor de 30 minutos, pero aún así presentaron varias canciones nuevas. Julia ha asumido el liderazgo del grupo y lo lleva con carisma y simpatía. Entre el post-punk y la new wave, la banda se mueve con soltura y goza de un buen sonido. Su concierto dejó buenas sensaciones.


Los portugueses You Can't Win, Charlie Brown son una de las bandas revelación de los últimos años en el país luso. Acaban de publicar su tercer álbum, "Marrow" (2016), y forman parte de toda una generación de jóvenes que ha abrazado la música indie en Portugal, como Capitão Fausto, Best Youth, WE TRUST, Sequin... En algunos pasajes pueden recordar a Grizzly Bear, y más a menudo a Gómez, pero sus canciones ya tienen sello propio. Con "Pro Procastinator" cerraban un show que nos dejaba con ganas de más y nos descubría una interesante banda del país vecino.


Lo que empezó en su día como el proyecto en solitario de Will Toledo se ha convertido en los últimos años en una banda que levanta pasiones. Car Seat Headrest lograron el mismo poder de convocatoria que cualquiera de los cabezas de cartel del festival. Toledo no se acercó demasiado al público, apenas dijo unas palabras, pero su música habló por sí sola. La mayor parte del repertorio se centró en "Teens of Denial" (2016), su último y aclamado álbum. Temazos como "Fill in the Blank" (su letra suena ya a himno generacional: ...You have no right to be depressed/ You haven’t tried hard enough to like it/ Haven’t seen enough of this world yet...), "Drunk Drivers/ Killer Whales", "(Joe Gets Kicked Out of School for Using) Drugs with Friends", "Vincent" o "Unforgiving Girl (She's not an)" produjeron bailes y saltos de júbilo, además de los primeros pogos y el crowdsurfing, muy habitual en Paredes de Coura.


Will Toledo tiene talento, no cabe duda. Cuando la tendencia es cada vez mayor a sacar singles o a que los discos de música pop no duren más de 40 ó 45 minutos, Toledo ha publicado un álbum de 70 minutos que le ha consagrado como una de las voces más personales de su generación. Su concierto fue divertido y disfrutable de principio a fin, y uno de los mayores aciertos del cartel de esta edición.


Nos escapamos a ver un rato a los canadienses Timber Timbre, que ya habían comenzado a tocar en el Palco Vodafone FM. Extraños e inclasificables, su psicodélica música tiene también un toque cinematográfico, como si fuese la banda sonara de una película. Canciones como "Western Questions", "Velvet Gloves & pit", "Sewer Blues", "Moment", "Grifting" o "Hot Dreams" prueban que no son un grupo del montón. Llenaron la carpa entre seguidores fieles y curiosos, creando una atmósfera de película de serie B de los ochenta en la que podía pasar cualquier cosa. No sabría definir su música, pero me gustó cómo sonaron en directo.


Con sólo 19 años, King Krule debutaba con "6 Feet Beneath the Moon" (2013), que auguraba una prometedora carrera. Su música también resulta difícil de clasificar. Siempre marcado por su peculiar forma de cantar, a veces incorpora elementos hip-hop ("Ceiling"), otras se apoya básicamente en los acordes de guitarra ("Ocean Bed", "Baby Blue") o recuerda a los primeros pasos de sus compatriotas Arctic Monkeys ("A Lizard State"). Dió un buen espectáculo, aunque a mí personalmente no llegase a emocionarme su música. "Easy Easy" ponía el cierre a un concierto en el que aprovechó para estrenar temas del que será su próximo disco, que probablemente se publique antes de que acabe el año o a principios de 2018.


Nunca se puede decir "no volveremos a tocar juntos" cuando has tenido una banda de cierto éxito. Pese a sus desavenencias en el pasado, At the Drive-In volvieron a reunirse en 2012 y este mismo año publicaban su primer disco en 17 años, "in·ter a·li·a" (2017). Contaban con nuevas canciones y querían tocarlas en directo, aunque lo que el público estaba deseando escuchar fuesen las canciones de su mítico "Relationship of Command" (2000). El paso de los años no perdona, y a Cedric Bixler se le nota en su forma física. Aún así, no ha prescindido de sus característicos saltos sobre el escenario. Musicalmente siguen sonando tremendos, y así lo demostraron arrancando con "Arcarsenal". Desde el principio y como era de esperar, se formaron pogos y una ola constante de crowdsurfing en las filas más próximas al escenario. La banda de El Paso aprovechó también para presentar sus nuevas canciones, como "No Wolf Like the Present", "Hostage Stamps", "Ghost-Tape No. 9" o "Governed By Contagions", pero siempre intercalando los temas más populares de "Relationship of Command". 

"Pattern Against User", "Enfilade", "Sleepwalk Capsules" o "One Armed Scissor", con la que cerraron el concierto, permitieron que todos aquellos que "flipamos" en la adolescencia con sus canciones tuviésemos la oportunidad de verlos en directo coreando y saltando hasta la extenuación. Fue la gran reunión nostálgica de esta edición del festival y será uno de los conciertos más recordados de este 25 aniversario.


El lleno era casi absoluto para ver a At the Drive-In, pero es que cuando comenzó a tocar Nick Murphy (Chet Faker) resultaba muy complicado hacerse un hueco para verle. Aunque ha dejado atrás recientemente el nombre artístico de Chet Faker, las canciones de su único álbum publicado bajo este apodo, "Built On Glass" (2014) fueron las protagonistas del show. Sorprendió a todos rodeado de una banda y abriendo con su hit más conocido, "Gold", aunque en una versión más rockera. También sonaron "Talk Is Cheap" o "1998", que en directo crecieron y sonaron todavía con más fuerza.

La sensación, sencillamente, era la de estar asistiendo al nacimiento de una estrella, aunque quizás fuese en realidad la muerte de Chet Faker. Y digo esto porque en la web del propio Murphy ya no aparecen referencias a su pasado como Faker. No hay en absoluto alusión alguna a "Built On Glass", sino sólo al EP "Missing Link", el primero que ha publicado bajo su verdadero nombre. Por ello, no me extrañaría que esta gira fuese la última en la que suenan las canciones de Chet Faker. 

Volviendo al concierto, el sonido fue espectacular y el australiano no paró de moverse sobre las tablas. Una lástima que la iluminación no ayudase a verle desde lejos, nos quedamos con ganas de volver a verle en directo.

El de Nick Murphy fue, junto a Car Seat Headrest y At the Drive-In, uno de los conciertos más especiales del festival. La cosa iba viento en popa, y sólo habíamos llegado al ecuador del festival. 

 Fotografías: Hugo Lima (cortesía de la organización del Vodafone Paredes de Coura)
https://www.fb.me/hugolimaphotography

22 de agosto de 2017

Festival Vodafone Paredes de Coura (miércoles 16 de agosto)


Desde 1993, la villa portuguesa de Paredes de Coura alberga un festival que ya se ha convertido en todo un referente para los amantes de la música. Por su escenario han desfilado Morrissey, Nine Inch Nails, Stone Temple Pilots, Arcade Fire, Pulp, LCD Soundsystem, Sex Pistols, James Blake, Tame Impala, PJ Harvey, Janelle Monáe, Franz Ferdinand, Motörhead, Queens of the Stone Age... la lista es interminable. Este 2017, el festival Vodafone Paredes de Coura celebraba su 25 aniversario, un cuarto de siglo en el que ha conseguido convertirse en un indiscutible referente a nivel internacional. El también llamado "couraíso" ha logrado que, año tras año, el público vuelva, atraído no sólo por su espectacular y paradisíaco entorno, con la playa fluvial do Taboão como protagonista, sino también por su siempre muy variado cartel, en el que es imposible no encontrar algún grupo que te guste. Pocos pueden presumir de reunir tantos y tan distintos artistas y estilos musicales: pop, rock, punk, jazz, música electrónica, soul... pero es que los asistentes al Paredes de Coura son, sobre todo, amantes de la música, y eso explica el enorme respeto y pasión con que se recibe a todas las bandas, independientemente de cual sea su estilo musical.

Este 25 aniversario lograba agotar todos los abonos con un cartel muy completo: Future Islands, Foals, Ty Segall, Japandroids, Benjamin Clementine, Beach House, At the Drive-In, Nick Murphy (Chet Faker), Young Fathers, Foxygen... No sólo eso, sino que también se agotaron las entradas de día que se pusieron a la venta a mayores para el sábado 19, y el festival registró un total de 100.000 asistentes a lo largo de sus cuatro días, más de 27.000 personas sólo el sábado.


Conscientes del impacto del festival en la villa, los organizadores han empezado en los últimos años a realizar conciertos y actividades durante los días previos al festival, para que todos aquellos que deciden acampar disfruten de toda una semana de festejos. Bajo el nombre de "Sobe a Vila", una serie de conciertos van dando la bienvenida a los "campistas" durante los días previos al festival. Este año, además, se expusieron en el centro de la ciudad una serie de fotografías que recogen momentos muy especiales de estos 25 años, como los conciertos de Morrissey, Nine Inch Nails, Stone Temple Pilots, Franz Ferdinand o incluso Killer Barbies, probablemente el único grupo gallego que ha tocado en el Paredes de Coura. También las calles centrales se vistieron de gala con letreros de los grupos del cartel de este año (que se usaron en las promociones previas para ir anunciando confirmaciones), implicando a todos los vecinos en una celebración que atrae a miles de visitantes cada año.


Por supuesto, la experiencia en Paredes de Coura no está completa si no pisas la playa fluvial do Taboão. Horas antes de la apertura de puertas del recinto, el ambiente festivo ya se podía sentir. Unos se bañaban, otros tomaban el sol, dormían, leían, tocaban canciones o jugaban al ajedrez. Ningún otro festival que yo haya vivido tiene algo igual. No os confundáis, no hablo de gente haciendo botellón, ni ensuciando el entorno natural, hablo de un público que es (o debiera serlo) la envidia de cualquier festival. 


Antes mencionaba la importancia de implicar a la comunidad en el festival, y sin duda los organizadores del Paredes de Coura lo han logrado. Un buen ejemplo de ello es la Escola do Rock. ¿No es increíble que exista una escuela de rock en Paredes de Coura? Una apuesta que comenzó el año pasado con un concierto con el grupo portugués WE TRUST y el Coura All Stars, un grupo de jóvenes músicos que les acompañaron, se ha convertido ahora en una escuela de rock donde formar futuros músicos. música como nadie.

Decenas de jóvenes se subieron al Palco Vodafone para dar comienzo al festival con un show muy especial. El repertorio, tanto versiones de clásicos de siempre como "Helter Skelter" de The Beatles, "Rock and Roll" de Led Zeppelin o "Where Is My Mind?" de Pixies, como canciones de grupos que han pasado por el festival, como "No One Knows" de Queens of the Stone Age, "Good Fortune" de PJ Harvey o "Ace of Spades" de Motörhead. Un buen pistoletazo de salida que tuvo sus momentos más emocionantes con "Hurt" de Nine Inch Nails y "No Cars Go" de Arcade Fire.


Los británicos The Wedding Present venían a celebrar también un aniversario, los 30 años de su disco de debut, "George Best" (1987). Lo curioso del aniversario es que la banda no sólo está girando interpretando el disco en directo, sino que han regrabado el álbum bajo la producción del mítico Steve Albini, y se publicará a finales de septiembre. Lo tocaron íntegramente, de principio a fin, e incluso tuvieron unos minutos para tocar un tema a mayores, "Kennedy". Su concierto registró una asistencia considerable, aunque lejos de la que reunirían los artistas que vendrían después. Sonaron muy bien y dejaron buen sabor de boca, aunque no me considere fan del grupo.

Mão Morta, mítica banda portuguesa, eran los siguientes en pisar el Palco Vodafone, aunque nosotros optamos por acercarnos a la zona gastronómica a cenar. Uno de los grandes aciertos de este año ha sido ampliar la zona de comida y las mesas y bancos para sentarse. En realidad, en lugar de aumentar el espacio, la organización ha optado, acertadamente, por añadir otra zona mucho más grande donde poder comer, ganando en comodidad para el público. Un dato: cuando en casi todos los festivales españoles están optando por una moneda propia, una pulsera electrónica o los tickets de toda la vida, en el Vodafone Paredes de Coura se sigue pagando en metálico, y sin ningún problema en absoluto. Las colas, las normales, unos días y en determinados momentos más largas que en otros, pero nunca llegabas a esperar demasiado tiempo. Hablando en plata, hacer una cola nunca implicaba perderse el siguiente concierto, lo cual se agradece. Los precios, dentro de lo normal. Desde 3 euros ya podías comer algo y la típica caña costaba 2, aunque pagases 2 euros de fianza por el vaso reutilizable, que podías tanto guardar durante todo el festival como devolver al final de la jornada en los puntos habilitados para ello.


Tenía curiosidad por ver a BEAK>, el otro proyecto de Geoff Barrow (Portishead), y lo cierto es que fueron la sorpresa más grata de la jornada. Además de sonar estupendamente, el trío de krautrock derrochó simpatía y bromearon comenzando a tocar "Money" de Pink Floyd. "¿Es esto lo que queréis oír? ¿O queréis oír a Dire Straits?", dijo Barrow antes de tocar "Sultans of Swing". "Fuck off!", decía Barrow riéndose. Bromas aparte, su música resultó todo un descubrimiento. Con dos álbumes en el mercado, es innegable que pueden recordar en ciertos momentos a Can o a Hawkwind, pero su música tiene personalidad propia. Sus cerca de 45 minutos de concierto se nos hicieron cortos.

El sábado 9 de septiembre tendremos la oportunidad de verles en Santiago, dentro de la programación del WOS Festival.


No cabe duda de que Future Islands eran el plato fuerte del miércoles. Pese a contar con tres álbumes previos, ha sido "Singles" (2014), el que ha marcado un antes y un después en la banda. Los estadounidenses han alcanzado cotas de popularidad con las que antes ni soñaban, y sus conciertos con Samuel T. Herring han contribuido a hacerles más populares si cabe. Venían a Paredes de Coura a presentar "The Far Field" (2017), con un Sam Herring pletórico que no paró de bailar e interpretar apasionadamente las canciones. "Ran", "A Dream of You and Me", "Time On Her Side" o "Cave" sonaron cantadas y contadas por Herring, que no dejó de bailar con su propio estilo, dirigirse al público y gesticular dramáticamente enfatizando cada una de las letras de sus canciones. 

Con "Doves", Herring invitaba a los asistentes al baile. La banda fue alternando temas más melancólicos como "A Song for Our Grandfathers" con otros plenamente bailables como "North Star". De cara al final sonaba ya la que para muchos, incluida la crítica, es su mejor canción, "Seasons (Waiting On You)", que todos estábamos esperando.


En directo, Future Islands aprovechan el contraste de unos músicos casi hieráticos con un cantante, Herring, que roza a veces lo histriónico en sus interpretaciones, llegándose a golpear el pecho o la cabeza tan fuerte que se oye a través del micrófono. Prometían espectáculo y lo dieron, con un Herring que acabó emocionado (aunque a veces ya no sepamos muy bien hasta dónde llega su interpretación).


Kate Tempest es poeta, dramaturga y novelista, aunque buena parte de su fama le haya llegado por su música. Antes de empezar, y rodeada de varios músicos (se agradece que no abuse de bases pregrabadas), la artista británica anunciaba que interpretarían "Let Them Eat Chaos" (2016), de principio a fin. "Let Them Eat Chaos" es, sobre todo, una historia. La de siete personajes que viven en una misma calle pero no se conocen. Exactamente a las 4:18 de la mañana, una tormenta les obliga a dejar sus casas y se ven por primera vez.

Spoken word, hip-hop, música experimental, avant-garde... resulta complicado definir su música. Tempest no paró en los cerca de 50 minutos del concierto. Ni para descansar, ni para recibir aplausos... "Lionmouth Door Knocker", "Ketamine for Breakfast", "Europe Is Lost", "Whoops" o "Pictures On a Screen" fueron algunos de los momentos álgidos de un show que atrapó a los presentes, con la sensación de estar presenciando algo irrepetible.

Extraño, diferente... Tempest sorprendió, emocionó y logró uno de los conciertos memorables de esta edición del Paredes de Coura, cerrando por todo lo alto la primera jornada del festival.

Fotografías: Hugo Lima (cortesía de la organización del Vodafone Paredes de Coura)

31 de julio de 2017

PortAmérica 2017 (sábado 15 de julio)


La primera noticia sobre la jornada del sábado era mala, la peor que podían darme. Enric Montefusco cancelaba en PortAmérica. Tenía ganas, muchísimas ganas de verle por primera vez en solitario presentando el magnífico "Meridiana" (2016), pero no pudo ser. 

A raíz de la cancelación, en lugar de una incorporación de última hora, lo que se hizo fue reajustar los horarios. Así, a la hora que debería tocar Montefusco, se subía al escenario SON Estrella Galicia el mexicano Siddhartha.


El ex-batería del grupo Zoé trajo su pop amable y nostálgico a la Carballeira, donde presentó "Únicos" (2016), el que es ya su cuarto álbum. Bajo un sol un poco molesto, Siddhartha y su banda amenizaron la tarde con su música. Cabe destacar un temazo como "Tarde" y la colaboración de su amigo y paisano Caloncho, que no dudó en acompañarle sobre el escenario (más tarde Caloncho pasaría por el escenario ShowRocking). Un concierto que ayudaba a crear un buen ambiente y dejaba buenas sensaciones entre quienes no conocíamos al artista previamente.


Hubo que esperar un rato a que saliese DePedro, ya que el reajuste horario incluía dos conciertos consecutivos en un mismo escenario, algo que no se había dado en las dos jornadas anteriores. A esa hora comenzaba a llegar la mayor parte del público, que el sábado reunió a cerca de 8000 asistentes según datos de la organización. Está claro que conocer a Calexico y tocar con ellos en sus giras por la península ha marcado la carrera en solitario de Jairo Zabala. La melancolía y los sonidos fronterizos de la banda inspiran las canciones del barcelonés, aunque hay que reconocer que ha sabido lograr su propio sello personal. "Como el Viento", "Nubes de Papel" o "Panamericana" compartieron protagonismo con versiones de canciones populares latinoamericanas como "El Pescador" o su célebre interpretación de "Llorona". 

Sobre las tablas, DePedro se mostró muy cercano y cómplice con el público, y contó con la colaboración de algunos miembros de Orkesta Mendoza. Sólo una pega al concierto, y es que fue completamente absurdo que, mientras los presentes pedían un bis, dejase el escenario SON Estrella Galicia para seguir tocando, ya sin banda, en el ShowRocking. No tiene sentido.


Hace unos años, pocos se habrían imaginado la presencia de un artista como Quique González en un festival de música. Sin embargo, en los últimos tiempos muchos festivales han apostado por ampliar el abanico de estilos y diferentes músicas, más allá de la cada vez más indeterminada e imprecisa zona "indie". En cierto modo, es completamente lógico que los artistas que llenan salas de conciertos puedan tener su lugar en los festivales. El público de PortAmérica dio la razón a la organización, y Quique González & Los Detectives dieron uno de los recitales más aplaudidos y queridos del sábado. "Sangre en el Marcador", "Charo", "Orquídeas", "Salitre" o "¿Dónde está el dinero?" demuestran que González, además de gran compositor, ha sido capaz de lograr reunir a la mejor banda posible para que le acompañe sobre el escenario. 

No se olvidó tampoco de canciones ya clásicas en su trayectoria como "De Haberlo Sabido", "Kamikazes Enamorados", "Me Mata Si Me Necesitas" o "Vidas Cruzadas". Rock, o más bien "americana", que tiene en González, probablemente, a uno de sus mejores representantes en el panorama nacional. 


Se ganaron al público desde el minuto uno y lograron una química especial con ellos. Las cosas como son, fue uno de los mejores directos de la jornada.


Leiva era, probablemente, el artista que atrajo a más asistentes al festival el sábado. A priori, tampoco encaja entre las propuestas más festivaleras (aunque hay que recordar que Pereza formaron parte del cartel del Festival do Norte en 2005), pero es innegable que convocó a un numeroso público. "Breaking Bad", "Guerra Mundial", "Miedo" o "Monstruos" convivieron con canciones de Pereza como "Animales" o "Lady Madrid" y una colaboración con Quique González para versionar "Crímenes Perfectos", de Andrés Calamaro. 

Los fans (las fans, sobre todo) estaban entregados, pero al resto nos cuesta un poco más que nos hagan pasar por indie a una estrella de la radiofórmula. No negaré que la banda suena impecable y no tengo nada en contra pero, personalmente, no es un artista que me tire. 


Si bien una característica innegable del PortAmérica es la combinación de estilos muy distintos entre sí, y en esta edición más si cabe todavía, la banda mexicana de "rock experimental" (así los define la Wikipedia) Porter no pegaba ni con cola. Suya era la canción "Huitzil", que puso banda sonora al vídeo promocional de esta edición de PortAmérica. No suenan mal, aunque a veces parecía que su cantante se emocionaba demasiado con los gorgoritos vocales. Desconozco si ganaron adeptos a su paso por la Carballeira, pero la sensación que daba era de que aquella pieza, aunque metida a calzador, no encajaba de ninguna manera con las propuestas musicales que le rodeaban.


Quizás el cabeza de cartel fuese Leiva, pero daba la sensación de que aquella era la noche de Xoel López. Y es que el gallego volvía a la Carballeira de Caldas de Reis, 16 años después de presentar allí mismo, en el Cultura Quente, su primer álbum como Deluxe. Ahora llegaba ya como un artista consagrado, para hacer repaso a sus 20 años de carrera.

Sonaron temas de Deluxe ("I'll See You in London" fue, además, la única canción en inglés de todo el set) y de Xoel López, como "Yo Sólo Quería Que Me Llevaras a Bailar", "Todo Lo que Merezcas" o la aclamada "Tierra", que convirtió PortAmérica en un multitudinario karaoke. Para el final llegaba el hit que marcó un antes y un después en su carrera, "Que No", que se vivió en la Carballeira como si no hubiese un mañana. 

Quedaban aún por delante Orkesta Mendoza, Instituto Mexicano del Sonido y los interesantes barceloneses Yall a una hora casi inhumana, las 4:30 de la mañana. No dabamos para más, así que dimos por finalizada la edición de este año por adelantado.


PortAmérica 2017 deja sensaciones encontradas. Por un lado, volver a la ubicación donde se realizaba el Cultura Quente ha sido todo un acierto por el entorno natural, el espectacular paisaje... por otro, este año se han echado en falta en el cartel más nombres internacionales (no nos referimos a la representación latinoamericana, por supuesto) y arriesgar un poco más en ciertas propuestas. Es verdad que hay muchos festivales que han optado por abrirse cada vez más a la música mainstream, y no hay nada de malo en ello, pero habría que cuidar más al público de siempre, que es el más fiel. Artistas como Editors, The Divine Comedy, The Asteroids Galaxy Tour o Fuel Fandango, ya en el panorama nacional, han desfilado en ediciones anteriores y podrían volver a hacerlo. Se trata de buscar un poco más el equilibrio, en el que este año han pesado más los artistas nacionales mainstream que atraer a otro público que puede llegar, si el cebo es suculento, de la frontera lusa (lo mismo que nosotros vamos a festivales a Portugal, sería bueno que ellos también estuviesen tentados de hacerlo). 

De momento, ya sabemos que PortAmérica se queda en Caldas de Reis en 2018. Ya han anunciado fechas, esta vez una semana antes, para los días 5, 6 y 7 de julio y, aunque no sabemos si coincidirá con el Atlantic Fest, que esperamos que no, sí lo hara con el Bilbao BBK Live, el NOS Alive o el Mad Cool. Los abonos ya han salido a la venta a un precio promocional con cupo limitado de 30 euros más gastos para los tres días. Podéis comprarlos aquí

28 de julio de 2017

PortAmérica 2017 (viernes 14 de julio)


Si ya comentábamos que el jueves PortAmérica reunía, al menos, a dos públicos bien distintos, la jornada del viernes los protagonistas eran el hip hop de Kase.O y la música urbana y reivindicativa de Asian Dub Foundation. Además de ellos, también estaban uno de los grupos revelación del rock español, los estupendos Rufus T. Firefly, los incorregibles gallegos Novedades Carminha o el gallego-haitiano, músico, dj y productor estrella Carlos Jean.


Un inesperado cambio de horario provocó que Rufus T. Firefly pasasen de tocar a las 21:15 a tocar más de una hora antes, a las 20:00 de la tarde. Les habíamos visto hacía apenas una semana en el Bilbao BBK Live (en las próximas semanas publicaré la consiguiente crónica), y quizás por ello sabíamos que no defraudarían en directo. No son unos recién llegados. Rufus T. Firefly llevan años haciendo kilómetros y tocando en salas y ahora empiezan a recoger los frutos de ese trabajo. Todos los festivales les quieren en su cartel, el público ya empieza a saberse sus canciones y quién les ve una vez, repite. 

Con "Magnolia" (2017) han confirmado las expectativas puestas en la banda tras la publicación de "Nueve" (2014), que marcó un antes y un después en la carrera del grupo. En directo ninguno de ellos se queda en segundo plano, todos se reúnen con Víctor Cabezuelo al frente y Julia Martín-Maestro marcando el paso desde la batería, haciendo partícipe al público de la química de la banda sobre el escenario. Las canciones de "Magnolia" fueron las protagonistas del espectáculo: "Cisne Negro", "Pulp Fiction", "Última Noche en la Tierra" o "Nebulosa Jade" sonaron en la Carballeira. En plena naturaleza, la letra de "Tsukamori" cobraba todo el sentido: ... que el aullido del viento se haga canción/ que levante las hojas y bailen/ que la rama me encuentre en la oscuridad/ que su túnica verde me abrace/ que el bosque muerto despierte...



Aunque la asistencia no había llegado al tope que se marcaría durante la jornada, con un par de miles de asistentes más que el día anterior, sí fueron muchos los que se acercaron a ver al grupo de Aranjuez. Dieron un estupendo concierto y muchos les escucharon por primera vez aquella tarde. No tardarán en convertirse en los cabezas de cartel.


Los venezolanos Los Amigos Invisibles también vieron modificado su horario, pasando de tocar alrededor de las 2 de la madrugada para tocar horas antes, a las 21:15 de la noche y justo antes del rapero Kase.O. Tenía curiosidad por verles, y es que su biografía prometía: descubiertos por David Byrne (Talking Heads), que les fichó para su sello, 25 años de carrera, 11 discos publicados y un Grammy latino. Las expectativas, en este caso, no se cumplieron. Y es que, por muy populares que sean en Latinoamérica, a este lado del charco todavía no lo son. Aunque tienen buenas canciones, especialmente la pegadiza "Mentiras" o "La que Me Gusta", hay algunas como "Ponerte en Cuatro" (el título habla por sí solo, aunque el resto de la letra no sea sexista) que le hacen a uno arquear la ceja. Lo cierto es que parecen una versión latina de la Fundación Tony Maneró, mezclando funky, pop y salsa.

Quizás creían que contaban con más seguidores por estos lares, pero tampoco se implicaron excesivamente con el público. 



Pero si había un artista que había sido nombrado rey del cartel el viernes, ese fue sin duda Kase.O. El veterano rapero, ex miembro de los míticos Violadores del Verso, reunió a varias generaciones en la Carballeira, especialmente jóvenes y adolescentes, logrando el concierto más multitudinario del día (se habla de alrededor de 6000 personas). Arropado por R de Rumba a los platos y el rapero Momo apoyándole en las rimas, Kase.O presentó su exitoso "El Círculo" (2016), meses después de agotar todas las entradas a su paso por Galicia en Santiago y Vigo. Sus seguidores se entregaron desde el primer momento, y Kase.O también. "El Círculo", que da título al disco, "Yemen", "Esto No Para" o "Mitad y Mitad" llenaron de hip hop PortAmérica, dando protagonismo a un género musical que no solía estar presente en festivales hasta hace bien poco, pero que va ganando terreno. Letras reivindicativas, combativas o políticas que no dejaban títere con cabeza como la de "Esto No Para": ... nadie dice nada, todo está amañado/ otro ladrón sale riendo del juzgado/ son todos amigos/ chupan del Estado/ nadie los controla y son crimen organizado... 

No hay dudas de que pocos MC's españoles están a la altura de Kase.O en estos momentos, y parece que está ganando adeptos que, probablemente, nunca antes se habían interesado por el hip hop. El zaragozano tuvo al público comiendo de su mano y fue, fuera de toda discusión, el gran concierto del viernes. 


Las cosas como son. Fueron bastantes los que venían única y exclusivamente a ver a Kase.O y se marcharon después del concierto. Los que se quedaron un poco más, aunque fuese por curiosidad, no se arrepintieron. Los brasileños BNegao & Seletores de Frequencia supusieron una agradable sorpresa. No se les resiste ningún estilo, desde el hip hop y el funky de "Essa É Pra Tocar No Baile" o "Sintoniza Lá", al reggae, el jazz o la samba, y todo ello con músicos tocando en directo. BNegao no paró de buscar el contacto con el público y lo logró. Buen ambiente y un buen aperitivo para la que se nos venía encima con Asian Dub Foundation.


Llevan ya más de 20 años en la música mezclando rapcore, dub, ragga, hip hop y lo que se les ponga por delante. Asian Dub Foundation fueron, con permiso de Kase.O, los otros vencedores del viernes. Una banda que incluía, para sorpresa de muchos de nosotros, un músico capaz de tocar la flauta travesera e incluso hacer beatbox con su boca al mismo tiempo. Con Aktar Ahmed (Aktarv8r) y Ghetto Priest al frente, lograron que todos los presentes bailásemos y saltasemos con temas como "Blade Ragga", "Zig Zag Nation", "Stand Up", "Flyover" o "Fortress Europe". Letras combativas para un proyecto que bebe tanto del hip hop como del rock. No pensaba así antes de verles, pero fue uno de los mejores conciertos del festival. Incluso se podía ver a Kase.O disfrutando del espectáculo entre bambalinas.


Zuco 103 era el grupo que iba a tocar originalmente a las 21:15, pero acabaron haciéndolo a las 2 de la madrugada. El trío, formado por un holandés, un alemán y una vocalista brasileña, combina los sonidos característicos de Brasil con el pop y la música electrónica. Hubiesen encajado mucho mejor antes de Carlos Jean por su propuesta musical, bailable pero mucha más relajada que la de sus predecesores. Lograron reunir una cantidad de público aceptable y sonaron bien. El grupo se implicó con los presentes y consiguió crear buen ambiente e incitar al baile.


Los gallegos Novedades Carminha llegaban a PortAmérica en su momento más dulce. Desde la publicación de "Campeones del Mundo" (2016), su cuarto álbum, han conseguido colarse en todos los grandes festivales. Pese a la hora (3 de la mañana ya), la banda salió dispuesta a hacer disfrutar al público con canciones como "Fiesta Tropical", "De Vuelta de Todo" o "Que Dios Reparta Fuerte". 

Sonaban bien, pero las fuerzas y las ganas ya me habían abandonado hace un rato. Y eso que todavía quedaba Carlos Jean para los más valientes (a las 4 de la mañana, por el amor de Dios). ¿No se nos estará yendo de las manos esto de programar tantos artistas en una misma jornada?