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20 de julio de 2016

NOS Primavera Sound (sábado 11 de junio)

Llegó el tercer día. La última jornada del NOS Primavera Sound era, también, la más floja de las tres. Era prácticamente imposible no ya mejorar, sino igualar la intensidad y la emoción de la jornada anterior con PJ Harvey, Brian Wilson o Destroyer. En el cartel del día figuraban Air, Moderat, Ty Segall and the Muggers, Titus Andronicus o Shellac, entre otros.

Nos lo tomamos con calma y aparecimos directamente en el concierto de Algiers (aún no eran ni las 7, pero antes ya habían tocado Manel o Cate Le Bon). El cuarteto procedente de Atlanta, que acaba de debutar con su álbum homónimo ("Algiers", 2015), puso sobre el escenario su mezcla de gospel, soul, post-punk y electrónica. Sonaban estupendos, pero la hora no era la mejor para unas canciones tan densas y oscuras. Con todo, tienen un estilo muy personal y característico y el vozarrón de Franklin James Fisher (escuchad "Black Eunuch", por ejemplo) se le clava a uno en el alma. De noche podrían haberse convertido en el gran concierto del día. 

Pese a no ser uno de los grupos más conocidos del cartel, Chairlift congregaron a un buen número de seguidores delante del Palco NOS. Su música es pegadiza y Caroline Polacheck se lleva todo el protagonismo con su voz, sus saltos y sus bailes sobre las tablas. Lo malo es que pasadas las primeras canciones todo parece repetirse y seguir un mismo patrón. "Ch-Ching", "Romeo" o "Moth to Flame" son buenas canciones, pero tampoco inventan nada que no haya hecho ya antes (y prácticamente igual o mejor) Imogen Heap (ya sea en solitario o con Frou Frou). Polacheck sabe suplir ese "handicap" con su carisma y su voz, pero aún así daba la impresión de que un escenario así se les quedaba grande.

El "gran" nombre del día programado para el Palco NOS y en "prime-time" era el del dúo francés Air. Ya les había visto hace unos años en el Sónar Galicia y no soy un seguidor demasiado fiel, así que decidí acercarme a ver a Titus Andronicus en el Palco Pitchfork.

Como suele pasar en este tipo de festivales tan grandes, los escenarios un poco más pequeños permiten ver a los grupos casi como si les vieses en una sala. Así sucedió con Titus Andronicus, a los que se podía ver con toda comodidad desde las primeras filas. Empezaron fuerte, con "No Future Part Three: Escape From No Future", de su aclamado "The Monitor" (2010), y fueron recorriendo parte de su último e inabarcable álbum "The Most Lamentable Tragedy" (2015). "Fired Up", "Mr. E. Mann" o "Fatal Flaw" son algunos de los temas que sonaron de esa ópera-rock. 

Dieron lo que prometían: punk puro y duro. No deberían caer en la versión fácil del "Blitzkrieg Bop" de los Ramones (una banda con cuatro álbumes publicados ya no necesita hacer una versión así para animar al público) pero, aún así, su concierto fue el más honesto de los que vi aquel día. Con "A More Perfect Union" pusieron el colofón a un gran concierto punk. 

Llegaba el turno de Moderat. El trío alemán, que en directo apenas llena el escenario, tiró de proyecciones (muy buenas, eso sí) para justificar su posición como uno de los cabezas de cartel de la jornada. Los alemanes, que acaban de publicar su tercer álbum, demostraron que con canciones como "Reminder", "Running" o "Rusty Nails" podían dar un gran espectáculo y poner a todos a bailar. Con "A New Error" el NOS Primavera Sound parecía a ratos una rave, y con "Last Time" se pasaban al lado más preciosista de la música electrónica. Quizás el problema era ese. Mientras en sus discos parece que quieren "tirar" por la vertiente más "indie" de la electrónica, en directo es evidente que quieren emular a sus héroes Depeche Mode. Lo malo es que no sólo les queda un largo camino por recorrer, sino que en directo apenas suena un solo instrumento "de verdad" (una guitarra que, ya puestos, podría sonar desde un sampler). Bases pregrabadas, samplers... todo un collage sonoro sobre el que canta Sascha Ring. El momento cumbre llegó, como no podía ser de otro modo, con "Bad Kingdom", que desató la locura colectiva.


Haciendo balance de los tres días, el NOS Primavera Sound sigue siendo un festival asequible en términos de público, no tan masificado como el de Barcelona. Si el cartel sigue siendo atractivo en los próximos años, el festival seguirá siendo una cita obligada para los amantes de la música.

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