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26 de agosto de 2015

Hemos nacido para correr: 40 años de "Born to Run"


 Fotografía: Eric Meola

Ayer se celebraba el 40 aniversario del mítico "Born to Run" (1975), tercer álbum de Bruce Springsteen y el que supuso el definitivo lanzamiento del "boss" al estrellato. Se ha escrito infinidad de veces sobre el disco y lo cierto es que no es para menos. Tan sólo hablar de su portada y de las 900 fotografías que sacó Eric Meola en aquella sesión de 3 horas (recordad que en aquellos tiempos aquello suponía muchísimos carretes y, por tanto, una verdadera pasta), darían para hablar de la fotografía en la música, la creación de la mítica e icónica imagen del "boss", etc.

Esta mañana recordaba que hace ahora algo más de un año escribí un texto para una revista cuya temática giraría sobre la carretera y que hablaba, precisamente, de este disco. Dado que no llegó a publicarse y probablemente ya no lo haga, con ocasión de este aniversario comparto aquel pequeño texto inédito con vosotros.



¿Qué entendemos por “música de carretera”? Casi desde la invención del automóvil, música y conducción han ido de la mano. Es raro encontrarse con un conductor que no vaya escuchando su música favorita mientras conduce o, como mínimo, prefiera acompañarse de las voces de la radio. No existe la “música de carretera” como un género en sí, pero sí hay discos que parecen haber sido especialmente creados para acompañar nuestros viajes sobre el asfalto. Es el caso del mítico álbum “Born to Run” (1975), de Bruce Springsteen, aclamado como uno de los mejores discos de todos los tiempos. 

Ocho canciones le bastaron a aquel joven de New Jersey para lograr un éxito sin precedentes con su tercer álbum. Un disco que hablaba de amor, de sueños y de una huida hacia delante. La sensación de libertad que daba la carretera se plasma perfectamente en fabulosas canciones como la que da título al álbum: …Tenemos que salir de aquí mientras somos jóvenes/ porque vagabundos como nosotros hemos nacido para correr… Lo cierto es que Springsteen se había inspirado en los jóvenes y adolescentes de New Jersey y New York, unos chicos cargados de esperanzas que, ante la llegada de su vida adulta, aspiran a una vida mejor que la que ofrecen los barrios donde crecieron. Esa huida por carretera es la que nos cuenta en “Thunder Road”: …y mi coche está ahí fuera/ si estás lista para dar un largo paseo/ desde el porche de tu casa al asiento delantero (…) esta ciudad está llena de perdedores/ y me estoy marchando de aquí para ganar. La carretera. Ese camino de asfalto que puede llevarnos a cualquier y a ninguna parte al mismo tiempo. 
 
“Born to Run” fue el disco que encumbró a Springsteen y le convirtió en el poeta de la clase obrera norteamericana. La vida en los suburbios (“Backstreets”) o el amor como salvación (“She’s the One”) son parte de un álbum que aspira a plasmar la vida y los sueños de toda una generación y lo consigue. Basta escuchar los épicos nueve minutos de “Jungleland” para darse cuenta de su grandeza: …Los muchachos hacen brillar sus guitarras como navajas automáticas/moviéndose rápido hacia la máquina de discos/ los ansiosos y los encantados/ detonan en bandas de rock’n’roll…
 
Quizás “Born to Run” no hable demasiado de motores, coches, asfalto o velocidad, pero sin embargo parece haber sido especialmente grabado para escuchar en la carretera. Tal vez esa sea la paradoja, y también una de las razones de su grandeza.



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