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2 de diciembre de 2014

Paredes de Coura 2014 (sábado 23): Lonely Hearts Club Band

La última cita con el Paredes de Coura de este 2014 iba a ser la noche de los crooners del nuevo siglo, artistazos como James Blake, Hamilton Leithauser (The Walkmen) o Beirut, dispuestos a poner las emociones de los presentes a flor de piel. 

En contraposición a otros festivales que prefieren acabar (o al menos intentarlo) con algún grupo que ponga a dar botes al respetable como pollos sin cabeza, el Paredes de Coura apostó por una noche de emociones intensas, donde era más importante sentir que bailar.

La que sí nos hizo bailar fue la portuguesa Sequin. Aunque todavía no es muy conocida, Sequin ha debutado este 2014 con un disco muy interesante, "Penelope". El electro pop de Ana Miró (su nombre real) nos hizo disfrutar pese a tener la incómoda tarea de abrir el festival en esa jornada. Temazos como "Hikaru Garden" o "Naïve" nos dejaron con una sonrisa de satisfacción y, personalmente, me pareció la mejor de entre los (pocos) artistas lusos que vi en el festival.

Desconocía por completo a The Dodos, y me sorprendieron gratamente. El dúo norteamericano, con cinco álbumes ya en su haber y un sexto de camino, que se publicará en enero, supieron sacar partido de los escasos 40 minutos que les brindaba el horario del festival. En la onda de otros grupos de dos como Blood Red Shoes o The White Stripes, The Dodos saben sacar partido de la sencillez de su sonido rockero. 

Basta escuchar "The Ocean", de su último disco, para hacerse una idea de cómo suena su directo. Guitarra y batería, la combinación más simple y básica del rock, un diálogo del que son capaces de extraer una intensidad emocional de la que muchas otras bandas carecen.

Quizás esperaba más de Kurt Vile and The Violators. No acudía como devoto fan, pero lo poco que había escuchado antes me hacía presagiar un directo con más garra. Tampoco hizo gala de una gran comunicación con el público (creo que en su caso más por timidez que por otra cosa), y debimos de esperar unos veinte minutos al menos para adivinar la cara que se escondía tras esa cortina de pelo. 

Se dejaba escuchar, sí, pero no fue un concierto para el recuerdo.

Tenía verdadero interés en ver a Hamilton Leithauser, y no sólo porque "Heaven" (2012), su más reciente trabajo con The Walkmen, me gustó mucho, sino porque su debut en solitario, "Black Hours", es uno de los discos con los que más he disfrutado este año. Bajo la carpa del escenario Vodafone.FM, el cantante y su banda lograron trasladarnos a otro lugar. Aquello podría haber sido perfectamente la sala más in de Nueva York. Nos olvidamos de que estábamos en un festival y nos rendimos ante el carisma, el talento y el vozarrón de Leithauser.

Fue toda una sorpresa también encontrarnos entre los miembros de su banda a Skyler Skjelset, uno de los Fleet Foxes. Quizás ello se deba a la colaboración de otro de los músicos del grupo, Morgan Henderson, en la grabación de "Black Hours", en el que también han tocado Rostam Batmanglij (Vampire Weekend) o Richard Swift (The Shins), entre otros. 

Con grandes canciones como "11 O'Clock Friday Night", "Alexandra" o "I Retired", Leithauser demostró todas sus grandes habilidades como crooner de este nuevo siglo. Sus influencias son clásicas (su repertorio incluyó una versión de Leonard Cohen), pero sus temas, tanto en solitario como en The Walkmen, tienen ese encanto y esa fuerza que los convierte en atemporales. 

Su concierto fue memorable. Con sólo recordar ese "I'll Never Love Again" con el que cerró su show, se le pone a uno la piel de gallina. Puede que no vayan a ser muchos medios musicales los que incluyan "Black Hours" entre los mejores discos de este 2014, pero sin duda lo es.

Muy difícil igualar el directo del líder de The Walkmen, mucho menos superarlo. A ello y a salir antes de los platos fuertes de la noche, se enfrentaban los californianos The Growlers

Poco parecía importarles, de hecho no pareció importarles nada en absoluto. La pose de su cantante y su actitud perezosa de cantar por cantar le daban cierta gracia al asunto, aunque no destacasen por su música. Su espectáculo incluyó la subida al escenario de unos cocodrilos que tampoco pudieron hacer mucho más que sentarse a escuchar el concierto.

Beirut era una de las bandas más esperadas de la noche. El proyecto de Zach Condon, que tanto ha influenciado a grupos como Fanfarlo, despertaba la curiosidad de buena parte del público. Su último disco databa de 2011 y no es un grupo que se prodigue en festivales y giras (de hecho, en 2008 Condon suspendió su gira europea por cansancio), así que era una buena oportunidad de verles en directo.

No podría destacar muchas canciones de su setlist, ya que no es un grupo que haya escuchado con demasiada profundidad hasta ahora, pero sí recuerdo que uno de los momentos más especiales fue su interpretación de "Nantes", uno de sus temas más conocidos.

Su directo fue de los mejores del día y del festival. Se ganaron el aplauso del público y demostraron que sus canciones se crecen sobre el escenario. Sin duda, ganaron muchos adeptos tras el concierto.

Si unas horas antes Hamilton Leithauser se erigía como el crooner heredero de lo más clásico, James Blake hizo honor a los que le bautizaron como el nuevo crooner de la música electrónica. Pese a un comienzo excesivamente largo y los molestos comentarios de parte del público, incapaz de estar callado, Blake demostró simpatía y buen hacer. Sus interpretaciones de "Parttime Lover", "Lindisfarne" o "The Limit To Your Love" (una versión de un tema de Feist, en realidad) se hicieron protagonistas y cómplices del espacio natural en el que tiene lugar el festival.

"Retrograde" u "Overgrown" fueron otros de los temas más destacados de su directo, con una intensidad emocional como pocos. Sus grandes dotes vocales se hicieron notar también en "The Wilhelm Scream", una de las canciones que le dio a conocer y uno de los momentos más brillantes de su directo.

Con James Blake pusimos fin a cuatro días de conciertos y emociones. Un año más, el Paredes de Coura sigue ganándose nuestros corazones, especialmente el de los gallegos, que lo tenemos a tiro de piedra. Aún no sabemos que nos traerá la próxima edición, pero casi seguro que consiguen que repitamos. 

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