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13 de julio de 2014

Festival do Norte (sábado): La lluvia en a Illa no es ninguna maravilla

Fotografía. @lorimeyersband (instagram)

Lo sabíamos todos, el sábado iba a ser el día más complicado. Ya lo alertaban las previsiones meteorológicas desde hace días, y a raíz de ello los conciertos que se iban a celebrar durante la mañana del sábado al aire libre pasaron a celebrarse también en el auditorio. A cubierto (como nos hubiese gustado que se celebrasen el resto de los conciertos del día) pudimos ver al líder de los finlandeses Satellite Stories, Esa Mankinen, tocando en solitario.

Lo cierto es que el auditorio de a Illa de Arousa está muy bien. Prácticamente nuevo del todo, cuidado, buena acústica... el único problema fue el de la capacidad. Si se venden unos tres mil abonos del festival y hay 250 butacas, es obvio que por poca gente que acuda, va a quedarse gente fuera, y eso fue lo que pasó.

No hubo demasiados problemas todavía antes del concierto del líder de Satellite Stories. Ya habían tocado La 4 Pared y Sleeping Cat, pero quedaban bastantes butacas libres y era fácil hacerse un sitio. Esa Mankinen apareció solo en el escenario ante nuestra sorpresa, ya que no le acompañó ningún miembro de su banda. Primero ante el piano y luego con su guitarra acústica, fueron sonando "Australia (Don't Ever Let Her Go)" o "Campfire". De esta manera, con la ausencia de guitarras eléctricas, el inconfundible y descarado parecido de la banda con Two Door Cinema Club se hacía menos evidente. 

Mankinen se fue ganando al público, que ya acompañaba sus canciones con palmas. Fue una buena forma de compensar a los que desistimos de ver el día anterior a los Satellite Stories bajo la lluvia.

Fue en el concierto de La Bien Querida cuando la gente se quedó fuera por culpa de la falta de aforo. Eso y que la entrada era totalmente libre, tanto para gente que acudía al festival como para la que le apeteciese pasarse por allí.

Acompañada como siempre de David Rodríguez (Beef), La Bien Querida repasó en formato acústico sus temas más conocidos. "De Momento Abril", "Corpus Christi" o "9.6" recordaron su debut, "Romancero", que ahora vuelve a reeditarse en vinilo. Pero también sonaron canciones de "Ceremonia" como "A Veces Ni Eso" o de su último disco, "Fiesta", como "Queridos Tamarindos". Fue un buen resumen de su discografía, y el público disfrutó del concierto.

Ya por la tarde-noche, volvimos al escenario habitual para tratar de ver a algunos grupos. Seguíamos sin carpa, aunque sobre las tablas sí habían tenido el detalle de echar hacia atrás todos los equipos por si acaso se mojaban (que nos mojásemos los asistentes no pareció importarles en absoluto, sin embargo). Tras Wild Balbina, Oso Leone terminaban su actuación cuando llegamos. La lluvia ya no daba tregua cuando The Wave Pictures salieron a escena.

Su líder, David Tattersall, bromeó en más de una ocasión sobre la lluvia y la posibilidad de ser electrocutado por la mezcla de lluvia y electricidad ("...este podría ser nuestro último concierto", afirmaba con humor). "The rain in Spain stays mainly in the plain" dijo parafraseando la célebre frase del musical "My Fair Lady". "Long Island" o "Leave the Scene Behind" sonaban muy bien, pero se echaban en falta canciones como "I Love You Like a Madman" o "Just Like a Drummer". Tattersall manifestó haber disfrutado en la zona del mejor bocadillo de su vida ("bocadilo número uno", dijo) y trató de hacer amena la estancia del público bajo la lluvia. No fue su mejor concierto, pero estuvo entretenido.

Y llegaba el turno ya de The Pains of Being Pure at Heart o, mejor dicho, de Kip Berman y su nueva banda. Porque nadie queda ya excepto Berman de la formación original, pero a él no ha parecido importarle y sigue publicando discos y girando bajo el nombre de la banda neoyorquina.

No faltaron sus temas más conocidos como "Young Adult Friction" o "Come Saturday" pero, si os digo la verdad y pese al cambio de banda, no noté demasiadas diferencias respecto a su concierto en el Vigo Transforma de 2011. Sigo teniendo esa sensación de que todas las canciones se parecen demasiado entre sí y de que, aunque correctos, es una banda que va a piñón fijo y no cambiará un ápice en su directo mientras les funcione.

Y hasta aquí llega mi crónica. Porque la que empezó a caer en la recta final del concierto hizo que muchos de nosotros no lo pensásemos dos veces antes de la retirada. Que sí, que Lori Meyers seguro que estuvieron bien como siempre, pero ya les hemos visto un buen puñado de veces y parece que calcaron su concierto en PortAmérica del año pasado, a juzgar por las crónicas del concierto. Mencionar simplemente que quedaban también Kakkmaddafakka (que menudo nombrecito para un grupo), pero sólo para los muy valientes (o inconscientes, quizás).


Ni nos planteamos regresar al día siguiente a los conciertos del auditorio. Otro Festival do Norte pasado por agua, y es que quien no quiere aprender no aprenderá nunca. Una decisión, la de no montar carpa pese a las previsiones metereológicas que, unida a la peregrinación de la acampada al recinto del festival (se prometió un tren que traería y llevaría a los campistas y que yo no vi pasar en los tres días) deja en muy mal lugar a los organizadores del evento. Algo que da mucha pena y rabia sabiendo que ha habido pequeños grandes festivales como el Dolorock o el LolaPop que han dejado de celebrarse por falta de apoyo y dinero y han sido todo un ejemplo en cuanto a organización y consideración hacia los asistentes.

Eso sí, ni siquiera la mayoría de los medios han contradicho la versión oficial de la organización y, según ellos, ha sido todo un éxito. Para el cartel que había, unos 3000 abonos y al menos 250 que se quedaron sin recoger en taquilla, no es ningún récord. Menos aún cuando ha habido gente que ha venido de Portugal o de otros lugares y no piensa volver ante el trato del festival. Esperemos que tomen nota de cara a próximas ediciones.

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