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18 de diciembre de 2014

The Divine Comedy, Pasajero o Siniestro Total, entre las primeras confirmaciones de PortAmérica 2015

Ni más ni menos que un total de 17 artistas componen la primera tanda de confirmaciones de la próxima edición del festival PortAmérica. Entre ellos destacan nombres como The Divine Comedy, Pasajero (que publicarán nuevo disco en 2015) o Siniestro Total, entre otros. También hay una serie de artistas que repiten (Supersubmarina, Arizona Baby, The Soul Jacket) y alguno de los que no pudo tocar este año por culpa de la lluvia (Niños Mutantes).

Precisamente a esa situación climatológica adversa que obligó a suspender una de las jornadas del festival hace referencia la foto que ilustra este primer anuncio de PortAmérica. Así, han decidido quitarle hierro al asunto y mirar hacia el próximo festival, que celebrará su cuarta edición en 2015.

Los abonos ya están a la venta en ticketea al precio de 35 euros, 45 si se adquiere el abono con derecho a 5 días de acampada. También aparece una nueva modalidad de abonos VIP que dará derecho a zonas exclusivas, parking VIP, catering de cortesía, descuento en las bebidas y muchas más sorpresas.

PortAmérica 2015 se celebrará los días 16, 17 y 18 de julio.


11 de diciembre de 2014

El "hasta pronto" de Maga

 
Esta mañana la banda sevillana anunciaba un parón en su carrera. Tras más de diez años y cinco discos (el último de ellos, "Satie Contra Godzilla", publicado en 2011), Maga han decidido poner un punto y aparte a la que es una de las bandas más importantes del panorama independiente español.

Nos dejan álbumes fantásticos, como lo fueron su debut homónimo "Maga" (2002) o el enorme "A La Hora del Sol" (2010), por poner un par de ejemplos, y la sensación de que nos deja uno de los grupos con más personalidad del panorama español.

Es pronto para saber si esto supondrá el principio de una carrera en solitario para su vocalista, Miguel Rivera, pero sea como sea estaremos atentos a lo que pueda pasar.

2 de diciembre de 2014

Paredes de Coura 2014 (sábado 23): Lonely Hearts Club Band

La última cita con el Paredes de Coura de este 2014 iba a ser la noche de los crooners del nuevo siglo, artistazos como James Blake, Hamilton Leithauser (The Walkmen) o Beirut, dispuestos a poner las emociones de los presentes a flor de piel. 

En contraposición a otros festivales que prefieren acabar (o al menos intentarlo) con algún grupo que ponga a dar botes al respetable como pollos sin cabeza, el Paredes de Coura apostó por una noche de emociones intensas, donde era más importante sentir que bailar.

La que sí nos hizo bailar fue la portuguesa Sequin. Aunque todavía no es muy conocida, Sequin ha debutado este 2014 con un disco muy interesante, "Penelope". El electro pop de Ana Miró (su nombre real) nos hizo disfrutar pese a tener la incómoda tarea de abrir el festival en esa jornada. Temazos como "Hikaru Garden" o "Naïve" nos dejaron con una sonrisa de satisfacción y, personalmente, me pareció la mejor de entre los (pocos) artistas lusos que vi en el festival.

Desconocía por completo a The Dodos, y me sorprendieron gratamente. El dúo norteamericano, con cinco álbumes ya en su haber y un sexto de camino, que se publicará en enero, supieron sacar partido de los escasos 40 minutos que les brindaba el horario del festival. En la onda de otros grupos de dos como Blood Red Shoes o The White Stripes, The Dodos saben sacar partido de la sencillez de su sonido rockero. 

Basta escuchar "The Ocean", de su último disco, para hacerse una idea de cómo suena su directo. Guitarra y batería, la combinación más simple y básica del rock, un diálogo del que son capaces de extraer una intensidad emocional de la que muchas otras bandas carecen.

Quizás esperaba más de Kurt Vile and The Violators. No acudía como devoto fan, pero lo poco que había escuchado antes me hacía presagiar un directo con más garra. Tampoco hizo gala de una gran comunicación con el público (creo que en su caso más por timidez que por otra cosa), y debimos de esperar unos veinte minutos al menos para adivinar la cara que se escondía tras esa cortina de pelo. 

Se dejaba escuchar, sí, pero no fue un concierto para el recuerdo.

Tenía verdadero interés en ver a Hamilton Leithauser, y no sólo porque "Heaven" (2012), su más reciente trabajo con The Walkmen, me gustó mucho, sino porque su debut en solitario, "Black Hours", es uno de los discos con los que más he disfrutado este año. Bajo la carpa del escenario Vodafone.FM, el cantante y su banda lograron trasladarnos a otro lugar. Aquello podría haber sido perfectamente la sala más in de Nueva York. Nos olvidamos de que estábamos en un festival y nos rendimos ante el carisma, el talento y el vozarrón de Leithauser.

Fue toda una sorpresa también encontrarnos entre los miembros de su banda a Skyler Skjelset, uno de los Fleet Foxes. Quizás ello se deba a la colaboración de otro de los músicos del grupo, Morgan Henderson, en la grabación de "Black Hours", en el que también han tocado Rostam Batmanglij (Vampire Weekend) o Richard Swift (The Shins), entre otros. 

Con grandes canciones como "11 O'Clock Friday Night", "Alexandra" o "I Retired", Leithauser demostró todas sus grandes habilidades como crooner de este nuevo siglo. Sus influencias son clásicas (su repertorio incluyó una versión de Leonard Cohen), pero sus temas, tanto en solitario como en The Walkmen, tienen ese encanto y esa fuerza que los convierte en atemporales. 

Su concierto fue memorable. Con sólo recordar ese "I'll Never Love Again" con el que cerró su show, se le pone a uno la piel de gallina. Puede que no vayan a ser muchos medios musicales los que incluyan "Black Hours" entre los mejores discos de este 2014, pero sin duda lo es.

Muy difícil igualar el directo del líder de The Walkmen, mucho menos superarlo. A ello y a salir antes de los platos fuertes de la noche, se enfrentaban los californianos The Growlers

Poco parecía importarles, de hecho no pareció importarles nada en absoluto. La pose de su cantante y su actitud perezosa de cantar por cantar le daban cierta gracia al asunto, aunque no destacasen por su música. Su espectáculo incluyó la subida al escenario de unos cocodrilos que tampoco pudieron hacer mucho más que sentarse a escuchar el concierto.

Beirut era una de las bandas más esperadas de la noche. El proyecto de Zach Condon, que tanto ha influenciado a grupos como Fanfarlo, despertaba la curiosidad de buena parte del público. Su último disco databa de 2011 y no es un grupo que se prodigue en festivales y giras (de hecho, en 2008 Condon suspendió su gira europea por cansancio), así que era una buena oportunidad de verles en directo.

No podría destacar muchas canciones de su setlist, ya que no es un grupo que haya escuchado con demasiada profundidad hasta ahora, pero sí recuerdo que uno de los momentos más especiales fue su interpretación de "Nantes", uno de sus temas más conocidos.

Su directo fue de los mejores del día y del festival. Se ganaron el aplauso del público y demostraron que sus canciones se crecen sobre el escenario. Sin duda, ganaron muchos adeptos tras el concierto.

Si unas horas antes Hamilton Leithauser se erigía como el crooner heredero de lo más clásico, James Blake hizo honor a los que le bautizaron como el nuevo crooner de la música electrónica. Pese a un comienzo excesivamente largo y los molestos comentarios de parte del público, incapaz de estar callado, Blake demostró simpatía y buen hacer. Sus interpretaciones de "Parttime Lover", "Lindisfarne" o "The Limit To Your Love" (una versión de un tema de Feist, en realidad) se hicieron protagonistas y cómplices del espacio natural en el que tiene lugar el festival.

"Retrograde" u "Overgrown" fueron otros de los temas más destacados de su directo, con una intensidad emocional como pocos. Sus grandes dotes vocales se hicieron notar también en "The Wilhelm Scream", una de las canciones que le dio a conocer y uno de los momentos más brillantes de su directo.

Con James Blake pusimos fin a cuatro días de conciertos y emociones. Un año más, el Paredes de Coura sigue ganándose nuestros corazones, especialmente el de los gallegos, que lo tenemos a tiro de piedra. Aún no sabemos que nos traerá la próxima edición, pero casi seguro que consiguen que repitamos. 

7 de noviembre de 2014

Paredes de Coura 2014 (viernes 22): Conor, el Bárbaro

Tercera jornada del festival. Lo más esperado, sin duda, las actuaciones de Conor Oberst (antes conocido como Bright Eyes) y Cut Copy. Un día con algo menos de estrés que los anteriores, con más tiempo para descansar entre concierto y concierto, con menos grupos apuntados en la agenda de visión obligada pero igualmente interesantes.

Acudimos temprano para ver a Dawes. Pese a contar ya con tres discos en el mercado, los norteamericanos siguen siendo prácticamente unos desconocidos en Europa. Curiosamente, eran la banda de acompañamiento de Conor Oberst en su gira, así que volvimos a tener la oportunidad de volver a verlos apenas unas horas después.  

Su folk rock genuinamente norteamericano brilló especialmente en la voz de Taylor Goldsmith y con canciones como "When My Time Comes". En apenas media hora, Dawes consiguieron que hubiese merecido la pena plantarse a primera hora de la tarde en el festival para disfrutar de su música y de un gran concierto, de los mejores que pasaron por la carpa Vodafone FM.

Dado que los primeros conciertos en la carpa grande no nos atraían demasiado, optamos por disfrutar del paraje natural y de las posibilidades que ofrecía el recinto. Café (tan presente y necesario en los festivales portugueses y que aquí todavía brilla por su ausencia), gominolas o merchandising que se unían a las tradicionales opciones de comida y bebida. 

Con más curiosidad que otra cosa, nos acercamos a escuchar las primeras canciones de Buke and Gase. En directo parece que los instrumentos hechos a mano del dúo neoyorquino no suenan como lo hacen en sus grabaciones. Lo que en sus grabaciones suena agradable y bastante pulido, incluso un poco semejante a grupos como Blood Red Shoes (aunque no tan bien, claro), en vivo se convierte en una amalgama de sonidos con demasiada distorsión y ruido, que no permite disfrutar de las canciones como debiera. Una lástima, porque en álbum suenan bastante bien.

Lo que más me sorprendió del concierto de Conor Oberst fue la escasa afluencia en comparación a otros artistas que tocaban en el escenario grande. Entendedme, no quiero decir que no hubiese gente, que la había y mucha, pero no tanta como en otros conciertos, sobre todo teniendo en cuenta que el horario era bueno (ni muy temprano ni muy tarde) y que no se solapaba con ningún otro concierto en la carpa (en realidad creo que ningunó se llegó a solapar, ya que acababan en un escenario y empezaban en el otro). Así pues, no hubo problemas para estar entre las primeras filas para ver al norteamericano que, como ya comenté antes, se hizo acompañar de los Dawes sobre el escenario.

Con un sonido excepcional, Oberst alternó temas de su último trabajo, "Upside Down Mountain" (2014), con canciones de sus discos como Bright Eyes. Pese a que la cara de cabreo fue permanente (creo que no tiene otra), Conor dio un concierto memorable y los Dawes demostraron estar a la altura. Para ellos fue uno de los agradecimientos del artista, dado que su gira europea (la de casi todos los que pasaron por el festival) acababa con ese concierto en Paredes de Coura, y Dawes y Oberst iban a volver a tomar caminos separados.

De todos los temas que interpretó, me quedaría con "Hit The Switch", ya que "Digital Ash in a Digital Urn" (2005) sigue siendo de momento mi trabajo preferido del norteamericano. Y es que en directo y acompañado de banda de rock, el folk y la parte electrónica de algunas de sus canciones dejó paso a toda una explosión de energía sobre el escenario que llevó a Oberst a acabar tirando la batería y algún pie de micrófono.

Conor demostró sobradamente, incluso para los que no hemos seguido demasiado su trayectoria, que es uno de los grandes de la música norteamericana hoy por hoy, y dio, con mucha diferencia, el mejor concierto del día, poniéndolo muy complicado para el resto de grupos que vendrían después.

No comprendí en absoluto el éxito del que gozaron los Black Lips. El público ya venía predispuesto para aplaudirles y, a pesar de que a un servidor le pareció la peor banda sobre el escenario grande, el suyo fue el concierto más masivo del día. Desde luego no gozan de un gran sonido en directo, por muy garajera que sea su propuesta. 

Temas como "Bad Kids", quizás la más conocida, hicieron las delicias de un público que a veces parecía más preocupado por el moshing que por la música. Ya se sabe que para gustos...

Aunque yo pensaba que los australianos Cut Copy iban a petarlo con un gran fin de fiesta, el público no parecía ya muy receptivo. Tampoco ayudó nada la pobre puesta en escena con unas palabras proyectadas que parecían sacadas de un PowerPoint en la que se apoyó la banda. La capacidad del grupo para hacernos bailar, en cambio, permaneció intacta.

Temazos como "Take Me Over", "Where I'm Going", "Need You Now" o "Lights and Music" nos hicieron bailar de lo lindo, aunque no convirtieran el concierto en una gran discoteca retro. 

No fue ese fiestón que me esperaba, pero el de Cut Copy fue sin duda un buen concierto. Mucho mejor que el anterior (dónde va a parar) y que sin embargo no gozó del mismo éxito. 

Como quien no quiere la cosa, el festival iba tocando a su fin y ya sólo quedaba un día de conciertos. Iba a ser un gran día, eso sí...

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5 de noviembre de 2014

Paredes de Coura 2014 (jueves 21): Desde Escocia con amor

La segunda jornada del festival luso tenía este año claro acento escocés, con CHVRCHES y Franz Ferdinand como dos de los platos fuertes del día. También se preveía mayor público que en la jornada anterior, hecho que se fue confirmando a medida que avanzaba la tarde.

Los mallorquines Oso Leone fueron los encargados de abrir en el escenario grande. Todavía con el sol de frente y pese a que sonaban muy bien, a su propuesta folk se le quedaba muy grande este escenario y la distancia con el público quedó patente. Ojo, suenan de vicio, pero a su música le hubiese venido de perlas el escenario cubierto, que favorecía propuestas como la suya. Esperemos verles en mejores ocasiones.

Fue toda una grata sorpresa comprobar que los australianos Panama ya había montado una buena fiesta en la carpa Vodafone FM a las siete de la tarde. Con un par de EP's en el mercado, su pop electrónico y ochentero hizo las delicias de todos los que iban acercándose a la carpa. Canciones como "Always" o "It's Not Over" hicieron de su concierto una gran e inesperada fiesta, convirtiéndose en una de las sorpresas de este año en el festival.

Aunque estábamos un poco lejos, el bueno de Seasick Steve se veía más o menos así. Y es que los horarios, en los que nada más acabar un grupo en un escenario empezaba uno en el otro, apenas daban tiempo a moverse de un lado para otro. Con su camisa de leñador, su peto vaquero, su enorme barba blanca, su colección de guitarras extrañas artesanales y su sonrisa de bonachón entrecerrando los ojos, Seasick Steve se ganó a todo el respetable con sus canciones. De una manera simple, con su guitarra y un batería, e incluso sentando a una chica del público frente a él para dedicarle una canción de amor, el músico de blues norteamericano, que ya pasa de los 70, demostró muchas tablas a su espalda y consiguió química con el público.

Justo lo contrario fue lo que despertó en mí Thurston Moore. Pese a haber formado parte de toda una institución dentro del rock alternativo como Sonic Youth, en directo la cosa no parece ir más allá de la distorsión y el ruido, preocupándose bien poco de las canciones. Cierto que no he escuchado como suenan en los álbumes, pero ni la música ni el ambiente destacaron en su concierto. 

Más joven aún de lo que podría parecer, el canadiense Mac DeMarco, con tan sólo 24 años, llegó, vio y venció. Presentaba su segundo disco, "Salad Days" (2014), pero daba la impresión de que DeMarco lleva toda la vida subido a un escenario. Con camiseta de Elton John y la gorra en la cabeza, él y su banda dieron toda una lección con su pop rock refinado y elegante, desgranando temas como "Ode to Viceroy", "Blue Boy" o "Chamber of Reflection", entre otras. 

La conexión con el público era evidente, y la simpatía de DeMarco también. No tardó en invitar al público a subirse al escenario, primero a una chica que cantó con él y más tarde para acabar el show bien acompañado cantando "Still Together" y, de paso, darse un baño de masas (literalmente, ya que se lanzó a hacer moshing sobre las primeras filas). Buena música, espectáculo y buen humor que hicieron del suyo uno de los mejores conciertos del día y del festival.


Para mí eran uno de los grupos que más ganas tenía de ver en todo el festival. Con un sólo disco en el mercado, "The Bones of What You Believe" (2013), mejor álbum del año para quien escribe estas líneas, CHVRCHES se han convertido en una de las bandas más prometedoras del momento y una de las más presentes en todos los festivales. Empezaron bien fuerte con "We Sink", uno de los temás más contagiosos y bailables del disco, poniendo a bailar a todo el mundo. Temazos como "Lies" o "Gun" fueron animando cada vez más el ambiente. Para cuando comenzó a sonar "Night Sky" y "By The Throat", ya nos tenían comiendo de la mano, así que cuando llegó la magnífica y muy discotequera "Science/Visions", ya nos entregábamos al baile.

El momento cumbre llegó sin duda alguna con la maravillosa "Recover", una delicia en la voz de Lauren Mayberry que nos hipnotizó por completo. Le siguió "Tether", otra de las joyas del disco, antes de dar paso a Martin Doherty para cantar "Under the Tide". Los bailes frenéticos de Doherty contrastaban totalmente con la forma de estar en el escenario de Mayberry, que aunque no permanecía estática, tampoco bailaba demasiado. 

Como colofón, "The Mother We Share", la canción que les dio a conocer y una de las más coreadas del concierto. Se hizo corto, sobre unos 45 minutos, pero tampoco había mucho más repertorio del que echar mano. La única pega es que da la sensación de que todavía no hay una gran química entre el trío y eso se nota. Quizás acusen también el cansancio de una intensa gira, pero el caso es que su directo todavía no suena tan bien como podría hacerlo. Con todo, fue uno de los conciertos con los que más disfruté.

Si no me fallan las cuentas, era la tercera vez que veía a Franz Ferdinand en directo. Y podrá parecer un tópico, pero nunca he vuelto a disfrutar tanto como cuando les vi por primera vez en Vigo en 2006. Claro está que, por entonces, los escoceses habían debutado con un disco homónimo genial y conseguido mantener un buen nivel con "You Could Have It So Much Better" (2005), pero desde entonces no han hecho más que repetir aquella fórmula. Ni en sus discos ni en sus conciertos hay ya sorpresas, pero hay que reconocer que siguen teniendo un buen directo.

A piñón fijo y con las primera filas adolescentes del público desatadas haciendo moshing (hasta tal punto que el personal de seguridad tuvo que llevarse a gente desmayada detrás del escenario para que fuesen atendidos por el servicio médico), Franz Ferdinand fueron recorriendo las canciones de sus cuatro discos. Arrancaron con "No You Girls" y no faltaron "The Dark of the Matinée", "Do You Want To" o "Can't Stop Feeling". 

Especialmente intenso, cómo no, fue el momento "Take Me Out", una de las canciones más queridas y aclamadas por el público. El final con "Outsiders" y los cuatro miembros del grupo tocando la batería ya no sorprende absolutamente a nadie, pero sigue siendo efectivo.

En el bis tuvo especial protagonismo el recuerdo de su debut, con "Jacqueline", "Darts of Pleasure" y "This Fire", con la que acabaron frenéticamente. Tan sólo se coló en medio un guiño al público con "Goodbye Lovers & Friends", de su último disco "Right Thoughts, "Right Words, Right Action" (2013).

Buen directo, pero totalmente carente ya de sorpresas. Puede que les haya pesado mucho la fama y la presión de sus primeros trabajos, o quizás simplemente están muy cómodos con una fórmula que les permite seguir viviendo en una gira internacional casi permanente, de festival en festival y sacando discos simplemente como la excusa para seguir tocando. 

El frío ya apremiaba, así que emprendimos la retirada. Lo importante era recuperar fuerzas para los próximos días.

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29 de octubre de 2014

Paredes de Coura 2014 (miércoles 20): We were like rock'n'roll

Os preguntaréis a qué viene ahora una crónica tan tardía de un festival de verano. Las razones, un problema informático que me impidió durante varias semanas acceder al ordenador donde tenía las fotos unido a la falta de tiempo, en ocasiones por motivos laborales, han retrasado sine die esta crónica que hoy comienzo a publicar.

Ocho años han pasado ya desde que en 2006 un servidor pisase por primera vez Paredes de Coura. Este año se avecinaban cuatro días con muchos nombres atractivos: Chvrches, Janelle Monáe, James Blake, Conor Oberst, Mac DeMarco o Beirut, por citar sólo unos pocos.

La fiesta arrancaba el miércoles con un nombre ya tan grande en su cartel que la previsión de asistencia hizo que la noche inaugural tuviese lugar en el escenario grande, y no en la carpa como venía siendo habitual. Janelle Monáe era, por derecho propio, la estrella con mayúsculas de la noche, pero tuvimos que esperar un poco para verla.

Sobre la rapera portuguesa Capicua recayó la tarea de abrir el festival. Que queréis que os diga, a mí ni fu ni fa. Desconozco si tiene mucho éxito en Portugal o no, pero lo cierto es que su rap en portugués a mí no me enganchó. Sí me resultó curioso como parte del show un chico que iba dibujando en su ordenador con cada canción y a golpe de ratón (si no me equivoco), cuya proyección daba un toque visual al conjunto. En días sucesivos nos martirizarían entre concierto y concierto con un a capella de Capicua grabado el primer día del festival, así que acabamos un poco hastiados de esta rapera.

Tras haber sido abordado por una chica de la organización que me dijo que no podía sacar fotos con una cámara profesional sin pase de prensa (las razones las desconozco, aunque parece más que probable que tenga que ver con el hecho de que el festival ha comenzado a cobrar por las acreditaciones de prensa), tuve que guardar la cámara en espera de que se presentase una mejor ocasión. Así que, dado que no tengo fotos propias de los Cage The Elephant, os tendréis que conformar con este bocetillo que he hecho desempolvando mis lápices de colores.

Los norteamericanos, que empiezan a ganar ahora cierta notoriedad girando con The Black Keys, tienen un buen directo rockero y, con las ganas que tenía el público de dar botes, triunfaron. Matthew Shultz demostró ser un líder con mucha fuerza y energía, y acabó haciendo moshing sobre las primeras filas del público y poniéndose en pie a pecho descubierto como hacía Iggy Pop en sus comienzos.

No diré que fue uno de los mejores conciertos del festival, pero sí que resultó al menos entretenido y sirvió de calentamiento para el plato fuerte de la noche.

Y llegó el momento de la noche que todos esperábamos. Janelle Monáe salía a escena en una camisa de fuerza con un enfermero a cada lado, como si fuese el peligroso Hannibal Lecter. Todavía atada encaraba la primera canción del concierto, rodeada de una banda de, al menos, unas 7 u 8 personas, todas ellas vestidas de riguroso blanco a excepción de las coristas, con rayas blancas y negras. R&B, funk y muchas ganas de divertirse y divertirnos fue lo que aportaron Monáe y su banda desde el primer momento. Con una personalidad y una fuerza arrolladoras, la joven Janelle, con tan sólo 28 primaveras, arrasó sobre el escenario y se ganó a todo el público.

Entre los temas que sonaron, cabe destacar "Dance Apocalyptic", "Electric Lady" o la versión que se marcó, con la capa sobre los hombros, del "I Feel Good" de James Brown.

Siguiendo con la puesta en escena con la que comenzó su espectáculo, los enfermeros volvieron para recoger y llevarse en volandas a Janelle, marcando así un interludio entre lo que en cualquier concierto habitual suele ser el show propiamente dicho y el respectivo bis. No escatimó en hacer una vuelta espectacular. Como si volviese a la vida, los enfermeros y las coristas invocaron el espíritu de Monáe hasta que volvió a despertar.

No podría dejar de destacar momentos maravillosos como el de "Primetime" (uno de sus mejores temas, en mi opinión) o la canción que la lanzó a la fama, "Tightrope", todo un derroche de baile y energía.

El inicio del festival no pudo ser mejor. Janelle Monáe ofrece en directo todo lo que uno le pide a un concierto: buena música, una banda estupenda, espectáculo y buen rollo a raudales. No es de extrañar que ya esté deseando volver a verla en directo.

Pero hubo mucho más este año en el Paredes de Coura, así que sigo escribiendo...


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21 de octubre de 2014

Chvrches estrenan "Get Away" en la nueva BSO de "Drive"

Si hablamos de gente influyente en el mundo de la música hoy día, el locutor y presentador de radio británico Zane Lowe estaría en los primeros puestos de esa lista. Tanto es así que Lowe ha conseguido reunir a un buen puñado de artistas para crear una nueva banda sonora para la película - ya convertida en cine de culto - "Drive" (2011). Entre ellos, Foals, BANKS, Bastille, SBTRKT o Chvrches, que aportan "Get Away".

Aunque en la línea tecno-pop ochentera de su debut, si que se aprecian nuevos matices sonoros en esta canción, que parecen indicar una voluntad de evolucionar dentro de su sonido y no repetir siempre la misma fórmula. Una gran canción que es sólo una pequeña parte de las 13 que compondrán esta banda sonora alternativa, casi todas ellas inéditas.

El proyecto ha contado desde el principio con el apoyo del director de la película, Nicolas Winding Refn, y la intención de Lowe, según él mismo ha declarado, nunca ha sido la de reemplazar la fantástica banda sonora original con Kavinsky, Desire o Electric Youth, entre otros, sino la de dar la oportunidad de vivir una experiencia paralela a la que ya ofrecía la película.

El 30 de octubre la BBC Three emitirá "Drive" ofreciendo a los espectadores la opción de escuchar la película con su banda sonora original o con esta nueva colección de canciones.

14 de octubre de 2014

"Pulp Fiction" cumple 20 años

 Cartel de Joshua Budich

Tal día como hoy en 1994, se estrenaba en EEUU la segunda película de Quentin Tarantino. Convertida con el paso del tiempo en una obra de culto y probablemente la más compleja y redonda película de Tarantino, Pulp Fiction cumple 20 años sin perder un ápice de su pulso y reafirmando su condición de obra maestra, que sigue redescubriendo nuevos matices con cada visionado.

Para que los más jóvenes os hagáis una idea del momento en el que se estrenó "Pulp Fiction", en 1994 Internet era una palabra desconocida para todos. Por aquel entonces, nuestras fuentes de información cinéfila y musical eran las revistas y la fuente más fiel de recomendación de todos los tiempos, la de tus amigos. El boca-oreja era entonces la mejor manera de estar al día, y compartir música significaba de verdad compartirla. Esto es, cuando alguno de la pandilla se compraba un disco, se ofrecía a grabártelo en una cassete (ay, suspiros) o acudías a su casa para hacer la preciada grabación.

Con el cine pasaba algo semejante. El VHS fue el formato que democratizó el acceso a la cultura cinéfila y ahí los videoclubs jugaban un papel primordial. En ese contexto, en el que Van Damme o Schwarzenegger reinaban a sus anchas, surgió una película como "Pulp Fiction", que te rompía todos los esquemas. Es una de las pocas películas que recuerdo haber visto dos veces en menos de 48 horas, puede que en 24. La primera fue en la que me quedé sorprendido, y la segunda en la que la volví a disfrutar con un amigo. Esos momentos memorables a los que luego accedías a golpe de mando moviendo la cinta hacia delante y atrás incluían la mítica escena del coche y el bache de Samuel L. Jackson y John Travolta, el baile de Uma Thurman y Travolta o ese enigmático maletín que resplandece al final de la película.

La obra maestra de Tarantino no sólo le cambió la vida al director, que se consagró definitivamente, o a Travolta, cuyo espectacular regreso a la pantalla grande le deparó cuantiosos ingresos en otras películas comerciales pero a menudo de escasa calidad; "Pulp Fiction" supuso un soplo de aire fresco dentro del cine de los 90 y cambió radicalmente la forma de entender el cine de toda una generación. 

Como todo clásico que se precie, "Pulp Fiction" forma ya parte de la cultura popular contemporánea y ha sido objeto de innumerables homenajes tanto a la película en sí como a la en su día novedosa estructura narrativa. Esas historias interconectadas, la narración desordenada, los diferentes puntos de vista de cada personaje; todas ellas son características hoy día muy asentadas en el lenguaje cinematográfico, pero poco habituales entonces. 

¿Y qué decir de la música? No podemos evocar la película sin acordarnos del "Missirlou" de Dick Dale, de la versión del "Girl, You'll Be a Woman Soon" de Neil Young que se marcaron Urge Overkill o el "You Never Can Tell" de Chuck Berry. Una banda sonora que incluía en los discos pasajes de la película original, desde diálogos a frases sueltas, algo muy poco habitual, cómo lo era recuperar canciones de rock y pop clásicas para poner música a un film.

"Pulp Fiction" es, en definitiva, todo un clásico del cine de visión obligatoria que hoy cumple 20 años y sigue conservando toda su grandeza. Y que sea por mucho tiempo.


7 de octubre de 2014

"El Intérprete": puro teatro

No es habitual que os hable de teatro desde este espacio (para ser honesto, creo que es la primera vez que lo hago), pero dado que este blog pretende ser, además de informativo, un lugar desde el que recomendar cultura en todas sus formas y expresiones, me veo en la obligación (aunque en realidad sea un placer) de recomendar el espectáculo con el que está de gira actualmente uno de los mejores actores de este país, Asier Etxeandia.

El Intérprete podría ser calificado de muchas maneras. Podríamos llamarlo musical, concierto, cabaret e incluso monólogo, en ocasiones, pero ninguna de estas etiquetas le haría justicia. Precisamente ahí es donde radica buena parte de su magia, en conjugar todo tipo de géneros sin que nada nos chirríe

De la mano de Asier retrocedemos a su infancia, a ese cuarto en el que nos convertimos en sus "Amigos Invisibles" y en el que cantamos canciones de Lou Reed, David Bowie o los Rolling Stones. No hay decorados suntuosos ni demasiada parafernalia sobre el escenario. Ni falta que hace. Con un par de sillas, un escritorio y unos músicos que ponen banda sonora a sus emociones, a Asier le basta para trasladarnos a una parte de nosotros mismos. Esa que se ilusiona, que se apasiona, que canta y baila sin importarle el que dirán... Ese niño que todos llevamos dentro.

Sobra decir que Etxeandia ha demostrado ya en el pasado sus dotes vocales y podría dedicarse a la música sin lugar a dudas, pero sería una verdadera lástima que eso nos privase de verle sobre un escenario, en el cine o en alguna serie de televisión. Porque lo mismo que acaparaba todas las miradas como el maestro de ceremonias de la versión teatral española  de "Cabaret" hace ya una década o brillaba como el diseñador Raúl de la Riva en la más reciente serie "Velvet", Asier se convierte en una estrella mientras versiona a su manera "Walk On the Wild Side" o "Sympathy for the Devil", por no hablar de canciones expresamente creadas para el espectáculo como "Tú Te Me Dejas Querer".

"El Intérprete" son dos horas de diversión, de espectáculo, de emociones. Una ocasión para ir al teatro y divertirse cantando y bailando (puede incluso caer algún tequila) de la mano de un actor que es ya uno de los grandes de este país y que es un placer que nos lleve de vuelta al teatro. Al de su infancia y un poco al de la de todos nosotros. Al fin y al cabo, y en nuestras propias vidas, todos somos intérpretes.