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5 de diciembre de 2012

Julio de la Rosa, Zona C, Santiago de Compostela, 30-11-12

Resulta en cierto modo extraño asistir a un concierto en Zona C. En primer lugar, porque no es una sala de conciertos ni ha sido diseñada para ello y, en segundo, porque tampoco las condiciones luminosas ni acústicas son las más idóneas.

Zona C es, principalmente, una sala de exposiciones. Prueba de ello eran los monitores de televisión colocados en vertical a un lado de una de las paredes y, sobre todo, la iluminación típica de estos espacios con bombillas halógenas y que no constituyen la mejor opción para iluminar un escenario. Sin embargo, desde hace un tiempo se programan allí conciertos (cada vez más) y la iniciativa es muy bienvenida. 

Por aquello de hacer el espacio un poco más "acogedor", unas cuantas decenas de sillas plegables estaban dispuestas para servir de butacas a los que nos acercamos el pasado viernes a ver a Julio de la Rosa en concierto. Pasadas las 10 de la noche, el músico gaditano hacía su entrada acompañado del también músico Abraham Boba.


Bajo una luz entre anaranjada y rojiza, Julio de la Rosa interpretó un repertorio en el que hubo temas de su último trabajo, "La Herida Universal" (2010) e incluso canciones nuevas. "Las Camareras", "El Traje" o, especialmente, "Hasta que Te Hartes" nos hicieron disfrutar a los presentes, aunque echásemos de menos otras joyas como "Sexy Sexy Sexy", "Violines de Noche" o "Canción de Guerra".
También hubo tiempo para un par de nuevas canciones que estarán en "Pequeños Trastornos Sin Importancia", su nuevo disco que saldrá a la venta en enero. No parece que el nuevo disco vaya a defraudarnos a los que disfrutamos con "La Herida Universal", lo cual es una muy buena noticia.

Tras un breve descanso, Julio de la Rosa interpretó una especie de monólogo o "spoken word" (quizás esta última definición sea la más acertada) bajo el nombre "Kill the Mosquito". Una divertida historia sobre una plaga de mosquitos acontecida un verano en el Algarve (Portugal) y que sirvió de precedente al final del concierto. Para cerrar, el gaditano escogió "Entresemana" y decidió pasearse entre el público con su guitarra, rompiendo así esa barrera invisible pero presente entre los que estábamos allí sentados en sillas plegables y los músicos. Todos (los que se la sabían al dedillo y los que no nos la sabíamos tanto) nos unimos a cantarla por mucho que desafinasemos en un final que resultó muy especial.

No podría decir que fue el concierto del año, pero sin duda fue una noche agradable en la fría y lluviosa ciudad de Santiago. Tan sólo espero que el próximo 2013 vuelva a visitarnos para presentar su nuevo disco. Nosotros también tenemos algunos trastornos sin importancia.

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