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11 de agosto de 2012

Marés Vivas TMN 2012 (20 de julio): I Wanna Be Your Idol

El viernes la jornada se presentaba mucho más tranquila. Por un lado, porque el cartel era ya menos atractivo y, por el otro, porque tras una semana desde el inicio del Optimus Alive, el cansancio ya había hecho gran mella en nuestros cuerpos.

La primera en actuar era la británica Ebony Bones. No sabría cómo describir su música, pero para ubicarnos os diría que es una mezcla entre los ritmos de The Rapture y la actitud combativa de M.I.A.
En directo tiene una puesta en escena espectacular. Arropada por una banda que incluye guitarra, teclado, dos chicas tocando sendas baterías y dos bailarines y percusionistas con cabeza de caballo, Ebony Bones mejora considerablemente los temas de su primer y único álbum hasta la fecha, "Bone of My Bones" (2009). El gran protagonista, lógicamente, fue su disco de debut. Canciones como "The Muzik" pusieron a bailar a un público no demasiado numeroso, pero que disfrutó mucho de su enérgico directo.

Ebony se cambió de vestuario en un par de ocasiones en los poco más de 40 minutos que duró su concierto. Uno de los más espectaculares fue este que podéis ver en la foto, con unos palos en los brazos que le daban la apariencia de un ser alado y que dieron el pie para la versión que hizo del mil veces versionado "Enjoy the Silence", de Depeche Mode.
También sonaron canciones nuevas, que apuntan a un buen segundo disco, quizás mejor que el primero. 
Incluso hubo incitación al baile en plan "Follow the Leader" (to the left, to the right) que tuvo escaso éxito, pero ganas de montar la fiesta no le faltaban.
El concierto dejó buen sabor de boca. Sonaron muy bien y la puesta en escena, colorista y peculiar, marcó la diferencia. La originalidad y la energía de Ebony Bones sobre el escenario fue innegable. 

Como no teníamos un especial interés en ver al siguiente grupo, decidimos aprovechar para dar una vuelta por el recinto y participar en alguno de los distintos juegos que proponían las casetas. Una de las cosas más curiosas del festival era que no te daban ningún flyer o algo semejante con los horarios de los grupos y la distribución por días, pero en cambio sí podías ganarlo jugando en una de las casetas de promoción de un periódico. Sin embargo no era tan fácil conseguirlo allí, y en el 99% de los casos te acababan tocando películas en dvd. Lo que realmente resultaba irónico era que en la tienda Fnac de Porto sí había flyers con los horarios del festival que en el recinto resultaba todo un reto conseguir.
Otra de las cosas curiosas del festival era su himno. La emisora Rádio Comercial versionó el tema principal de "Los Vigilantes de la Playa" (sí, la serie de Hasselhoff) escribiendo unas letras en portugués sobre el Marés Vivas. Por extraño que parezca, la canción se te acababa pegando (también la ponían después de cada concierto) y hay que reconocer que les quedó graciosa, al menos.

Mientras hacíamos colas y observábamos la constante actividad de las casetas, los portugueses Os Azeitonas se subieron al escenario. Su popularidad en Portugal debe de ser muy grande, porque llenaron con un público de todas las edades, familias enteras incluso.
Más cercanos a una orquesta que a un grupo de festival, no llegué a conectar con su música. Creo que es uno de esos grupos que son celebridades locales (más bien nacionales, quiero decir), pero que a los foráneos y no luso-hablantes no acaban de llegarnos.
La verdad sea dicha, tampoco puedo decir que les prestase excesiva atención. Con todo, su éxito entre el público portugués, mayoritario en el Marés Vivas, fue innegable.

Ver a Billy Idol en directo suscitaba, más que nada, mi curiosidad. Con el paso del tiempo nunca se sabe, y a sus 57 años Billy es ya una leyenda viva, aunque no haya publicado ninguna canción nueva desde 2008, en el recopilatorio "Idolize Yourself". La duda en estos casos siempre es si el artista sigue tocando por pasta o si de verdad sigue en buena forma. Pronto confirmamos que el caso de Idol era el segundo.
En la banda que le acompañaba destacaba la presencia de Steve Stevens, el virtuoso guitarrista que acompañó a Billy en los años 80, durante su época dorada, y que ha vuelto a acompañarle en los últimos años, y Derek Sherinian a los teclados, ex-miembro de Dream Theater.
"Ready Steady Go", de Generation X, dio el pistoletazo de salida al espectáculo. Cuando nadie se lo esperaba todavía, Idol tiró de clasicazo y convirtió el Marés en una pista de baile con su mitiquísima "Dancing with Myself". Miles de voces coreaban dancing with myself oh-oh, bailando y acompañando con las palmas. El público ya había entrado en calor y Billy aprovechó para colar dos nuevas canciones, "Postcards From the Past" y "Too Far to Fall", que podrían estar, según la web de Idol, en su próximo disco, que sería el primero con nuevas canciones desde "Devil's Playground" (2005). 

Pero prácticamente todo el setlist se centró en la primera época de Billy en los 80, con canciones como "Flesh for Fantasy", "Sweet Sixteen" (en la que Billy se colgó la guitarra acústica) o "Eyes Without a Face", también de las más esperadas. No faltó tampoco su versión de "L.A. Woman", de The Doors, ni algunas canciones de Generation X, como "King Rocker" o "Running with the Boss Sound".
No sólo Billy demostró su buena forma, sino también toda su banda, con Steve Stevens marcándose un virtuoso solo de guitarra y Jeremy Colson a la batería haciendo poco después lo mismo. 
Se acercaba el final y llegó el clásico "Rebel Yell" antes del bis. Para su vuelta al escenario, Billy escogió otros dos temas míticos, "White Wedding" y "Mony Mony", cerrando así el mejor concierto del festival el viernes. 
Entre aplausos y presentando a todos los miembros de la banda, Idol y su troupe se despedían del público. Despejó cualquier duda sobre su directo y supo ganarse el favor del público. Hubo química y mucha diversión, y Billy hizo que lo difícil pareciese fácil. 

Todavía quedaba por delante el concierto de Gogol Bordello, pero nuestro físico no daba ya para más. Tampoco el gipsy-punk es un género que me resulte especialmente atractivo (¿es siquiera un género?), así que escuchamos cómo empezaban pero decidimos emprender una retirada a tiempo.
Sólo por ver a Billy, la noche ya había merecido la pena.

Puedes ver más fotos del festival en Facebook.

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