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8 de agosto de 2012

Marés Vivas TMN 2012 (19 de julio): Absolute Garbage

La segunda jornada del Marés Vivas era, al menos para mí, la más esperada. Seguidor de Garbage desde que era adolescente, poder verles en directo cuando ya lo daba por perdido tras su separación en 2005, era un sueño hecho realidad. 
Claro que antes de verles había que pasar por otros grupos que no me emocionaban tanto.

Cuando era pequeño era fan de Gun. Era el típico grupo rockero con un par de hits que acababa grabándole a todo el mundo en toda cinta recopilatoria que se preciase. Lo malo es que la banda, tal y como la conocía, se acabó en 1997, con la salida de su vocalista original, Mark Rankin. Su "regreso", ahora con nuevo disco ("Break the Silence", 2012), también impone un nuevo cantante, Dante Gizzi, antes bajista, que no está a la altura de las circunstancias. En primer lugar, porque su voz no tiene punto de comparación con la de Rankin, y en segundo porque le falta carisma para ser líder. Su look sobre el escenario fue más propio de un pijo ochentero que de un vocalista de rock.
Ni los grandes hits como "Don't Say It's Over", "Better Days" o "Steal Your Fire" consiguieron hacerme olvidar ni por un sólo instante el viejo recuerdo de los Gun y no podía dejar de ver a Gizzi como un impostor. Tampoco sus nuevos temas, como "Break the Silence", que da título a su nuevo trabajo, llegaron a convencerme y tan sólo sus fans más incondicionales disfrutaron con su versión del "Word Up" de Cameo.
Para mí fueron lo más prescindible del día y del festival, si me apuráis. La única explicación lógica de su presencia en el cartel era que habían ejercido de teloneros de The Cult durante su gira actual.

Tampoco The Cult consiguieron levantarme el ánimo. Nunca he sido demasiado fan del grupo, en parte por desconocimiento. Su puesta en escena oscura se complementaba con unas fotos en las pantallas que nada aportaban al espectáculo. Únicamente suplían la ausencia de Ian Astbury en las pantallas, que debió pedir que no le sacasen en cámara. Puede que no quisiese que viésemos sus arrugas de cerca (algunos rockeros no llevan bien el paso de los años).
Los fans tuvieron su dosis de clásicos, entre los que no faltaron "She Sells Sanctuary" o "Love Removal Machine". Hubo tiempo también para las canciones de su último disco, "Choice of Weapon" (2012), e incluso una dedicatoria para Shirley Manson con el tema "For the Animals". Estuvieron mejor que Gun, por supuesto, pero tampoco lograron hacerme vibrar, cosa que sí lograrían los próximos en aparecer sobre el escenario del Marés Vivas.

Lo cierto es que no me esperaba poder estar tan cerca viendo a Garbage, además sin ningún tipo de agobio (claro que esto depende en gran medida de cómo se comporte el público).
La banda liderada por Shirley Manson salió a comerse el escenario desde el primer momento. "Automatic Systematic Habit", de su gran disco de regreso "Not Your Kind of People" (2012), fue la primera en sonar. Shirley pronto se deshizo de peludo abrigo y aprovechó para alabar las excelencias de la ciudad de Porto y demostrar sus conocimientos sobre las ciudades en cuya construcción habían participado los portugueses (todo partió de las semejanzas entre el puente 25 de abril portugués y el Golden Gate de San Francisco).
Inmediatamente llegaron los hits con "I Think I'm Paranoid", una de las canciones más esperadas por todos. Shirley se ganó (más si cabe) nuestro respeto y simpatía al enfrentarse a un impresentable que arrojaba objetos al escenario advirtiéndole "tengo el período y como carne". Sí señor, con dos ovarios. El suceso me trajo a la memoria lo que ocurrió no hace mucho en un concierto de Foo Fighters cuando Dave Grohl dejó de tocar e increpó a dos individuos que estaban peleándose entre el público.

Afortunadamente, la música se impuso y restó importancia al incidente. Pocos temas cayeron de su nuevo disco. "Blood for Poppies", "Big Bright World" y "Control" fueron las elegidas para representar el regreso de la banda. Eché en falta otras que sí hubiesen caído en un concierto más largo, como "I Hate Love", "Battle in Me" o "Man On a Wire", pero es comprensible que el grupo decidiese centrarse en sus éxitos para el repertorio del festival.
Fue de agradecer también la buena iluminación de la banda sobre el escenario (esto quizás sólo lo apreciemos los fotógrafos), que hizo posible tomar las imágenes que ilustran esta crónica. La propia Shirley mostró su agradecimiento público al técnico de luces (¿se dice así, no?) del grupo, que aquella noche dejaba de trabajar con ellos para unirse a la gira de Sigur Rós.
Single tras single se sucedieron "#1 Crush", "Vow", "Special" o "Queer", entre muchas otras. La banda demostró estar en plena forma con una Shirley Manson pletórica, Butch Vig disfrutando en la batería y Duke Erikson y Steve Marker a las guitarras flanqueando a Shirley y cediéndole el protagonismo en todo momento (incluso retrocedían para dejarla pasar en primer plano). Como quinto componente en la sombra permanecía Eric Avery (ex miembro de Jane's Addiction) al bajo, que ya les había acompañado durante su última gira en 2005.

Shirley no defraudó al público, y accedió a cantar un fragmento de "Sugar" y otro de "You Look So Fine", que acabó coreada por todos los allí presentes y despertando la envidia de la vocalista: "¡La cantáis mejor que yo!".
Entre sus éxitos hubo un repaso a toda su carrera, desde su anterior disco "Bleed Like Me" (2005) con "Why Do You Love Me" hasta su debut homónimo, pasando por "Version 2.0" (1998) con "Push It", o por "Beautiful Garbage" (2001), con "Cherry Lips (Go Baby Go!)" o "Shut Your Mouth". Los clásicos de su debut llegaron casi al final con "Stupid Girl" y la mítica "Only Happy When It Rains". Shirley Manson acabó exhausta después de correr en círculos rodeando la batería de Butch Vig, el cual acabó por inmortalizar al público con su teléfono móvil. 
El setlist estuvo de lujo (es de esos con los que soñaría cualquier fan) y el grupo estuvo pletórico. Si se le puede poner una pega, sólo sería la duración de apenas hora y cuarto, condicionada porque todavía quedaba un grupo más en el cartel de la jornada. 

Kaiser Chiefs eran, supuestamente, los cabezas de cartel, y los que tenían, por tanto, más tiempo para tocar. A juzgar por su habitual presencia en los festivales lusos (el año pasado tocaron en el Optimus Alive) y el éxito de público, me da la impresión de que su popularidad en Portugal es bastante alta (probablemente superior a la que tienen en España).
No he seguido muy de cerca su carrera, exceptuando sus dos primeros trabajos, "Employment" (2005) y "Yours Truly, Angry Mob" (2007), que les dieron a conocer al gran público. Tienen un buen directo, pero su espectáculo juega su gran baza con su carismático y divertido líder Ricky Wilson. Bajó a saludar al público, escaló una de las torretas del escenario y llegó a desaparecer durante varios minutos para reaparecer lejos del resto del grupo en la parte alta de una pronunciada cuesta cantando junto a los focos y volviendo loco al personal de seguridad. 

"I Predict a Riot", "Modern Way" o "Everyday I Love You Less and Less" fueron algunos de los temas que más aplausos despertaron entre el público, además de "Ruby", probablemente su más exitoso single hasta la fecha. También presentaron algún que otro tema nuevo del que será su nuevo disco, aún sin fecha de publicación. 
"Love's not a Competition But I'm Winning" cerraba el bis (pocos grupos hicieron bis reapareciendo sobre el escenario), poniendo el broche a un espectáculo francamente divertido con Ricky Wilson como absoluto protagonista, que supo ganarse el aplauso de sus fans y sus no tan fans.

Quedaban todavía dos jornadas, pero no me cabía duda de que aquella había sido la mejor de ellas junto con la del día anterior. Aún así, sí que hubo conciertos interesantes en los días posteriores, pero a eso llegaremos en las próximas entregas de esta crónica.

Puedes ver más fotos del festival en Facebook.

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