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16 de julio de 2011

Optimus Alive (sábado)

El final del Optimus Alive había llegado. Para la última jornada del festival había unos cuantos grupos bastante populares (Kaiser Chiefs, Jane's Addiction, Paramore), pero ni de lejos hubo la asistencia de público de los días anteriores.

Pasadas las 7 de la tarde, sobre el escenario Super Bock tocaban los portugueses Linda Martini. Al parecer son una banda bastante reconocida en el país luso. Su rock alternativo en portugués atrajo, además de a sus fans, a bastantes curiosos hasta la carpa. Sus mayores seguidores no dejaron de corear sus canciones durante todo el concierto. El resto asistimos, sin más, a un concierto correcto sin emocionarnos demasiado. Finalizada su actuación no fueron pocos los que se fueron directamente al escenario Optimus a ver que tal se les daba la cosa a los White Lies.

Los que nos quedamos fue para ver a otro de los platos fuertes del festival (al menos para mí), los británicos Foals. Si la puesta en escena de Foo Fighters era más bien bastante sobria, la de Foals tampoco brillaba por su espectacularidad. Se empeñaron en llenar el escenario de humo, tanto es así que por momentos ni les veíamos a ellos. Parecía que de un momento a otro fuese a aparecer Bertín Osborne y aquello se convirtiese en la puerta de "Lluvia de Estrellas". Comenzaron su concierto con "Blue Blood", de su último disco "Total Life Forever" (2010), para luego seguir con la canción que daba título al disco. Sin embargo, los temas que volvieron loco al público fueron los de su debut, "Antidotes", entre ellos, "Cassius". Incluso algún inconsciente llegó a subirse al público haciendo moshing para luego caer de forma bastante patética. Lo cierto es que un servidor a veces se sorprende de la masa golpeándose y saltando en un concierto como éste, cuando luego la gente en un concierto de heavy metal se comporta bastante más civilizadamente.

Claro que gran parte de la culpa la tuvo el grupo, cuyo líder, Yannis Philippakis (descendiente de griegos, sí), únicamente se dirigió al público para arrojarnos el agua de su botella. Muy gracioso, sí. ¿Acaso voy yo a tu casa a escupirte en la cara? Pues eso. He venido a ver el concierto, no a la fiesta del agua.
En fin, volvamos al terreno musical. Es indudable que sonaron de puta madre, y se marcaron un hat-trick con "Miami", "After Glow" y "Spanish Sahara", de las más coreadas y mejor acogidas entre el público. De cara al final del concierto, Yannis se vino arriba tocando un tambor en "Electric Bloom" y tuvo que venir el batería a decirle que habían acabado ya su tiempo y que tenía que tocar más gente en el escenario. Como músicos, muy buenos, aunque como personas dejen bastante que desear.
Han anunciado hace poco que serán teloneros de la gira europea de los Red Hot Chili Peppers, así que podréis verles por España en diciembre.

Aunque fueron muchos los que salieron rápidamente del concierto de Foals para llegar al escenario Optimus, donde ya había comenzado hacía un rato el concierto de Kaiser Chiefs, otros optamos por quedarnos a ver a TV On the Radio. Me confieso no seguidor del grupo, la verdad. He escuchado su último disco en una ocasión y poco más sé de ellos. Precisamente, venían a presentar este último trabajo, "Nine Types of Light" (2011). Sonaron muy bien, y a buen seguro que sus seguidores se debieron de cagar en el cámara cuando casi al principio del concierto enfocó el setlist. Eso no se hace. Si ya no podemos tener ni la más mínima sorpresa, apaga y vámonos. Aún así, disfrutamos de su buen hacer sobre las tablas y bailamos sobre todo al final del concierto con "Repetition" y "Wolf Like Me".

Me bastó con ver el final del concierto de los norteamericanos Paramore para darme cuenta de que me había perdido uno de los grandes conciertos del sábado. La música de su grupo no será la mejor del mundo, pero Hayley Williams sabe manejar a su público y sabe lo que es dar espectáculo. Pudimos escuchar "The Only Exception" y pronto empezaron a caer chispas sobre el escenario. Para acabar, durante la canción "Misery Business" subieron a una chica a tocar la guitarra (habiéndose asegurado previamente de que sabía tocarla, me supongo) y a un chico y una chica a cantarla con ella. Y durante la canción, la lluvia de confetti sobre el público. Vale que la música es lo que tiene que importar, pero saber dar espectáculo a los que van a verte también es importante. Y ellos lo saben.

Estaba bastante claro que los Jane's Addiction no tenían tantos fans como Paramore a juzgar por cómo se vació el lugar después de su concierto. Y es que la carrera del grupo también ha sido de lo más irregular. La banda se ha separado ya en dos ocasiones, la última de ellas tras la gira de su último disco, "Strays" (2003), y ahora van a lanzar su cuarto disco en septiembre. Por ello no era una de las bandas más esperadas. Su entrada, sin embargo, fue bastante espectacular. Sobre un telón con la iconografía de la banda que cubría todo el fondo del escenario, apareció el grupo y 2 chicas en lencería colgadas cada una a un lado del escenario. La verdad es que supieron llamar la atención. Sonaban bien, aunque no fuesen muy acorde con mis gustos.
Lo cierto era que el cansancio apremiaba y apenas me quedé a las 3 ó 4 primeras canciones. No me veía con fuerzas para esperar a Duck Sauce basándome únicamente en escuchar su hit "Barbra Streisand", así que sintiéndolo mucho emprendí la vuelta.
En resumen, una gran experiencia la de este mi primer macrofestival en la que han brillado Coldplay, los grupos con iniciales F.F. (Friendly Fires, Fleet Foxes, Foo Fighters) y en la que ha habido alguna que otra decepción (Thirty Seconds to Mars). Habrá que ver que nos traen para el año que viene.

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