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17 de marzo de 2011

Oh Land, una nueva musa

Si le hacemos caso a algunos medios musicales, nos encontraremos con una nueva revelación musical más o menos cada 48 horas. Que si James Blake, que si Austra, que si no sé quién más... Pero lo que me ha llamado la atención de Oh Land es, en un principio, su historia.
Nanna Oland Fabricius, nacida en Dinamarca, es hija de una cantante de ópera y un organista (de casta le viene al galgo). Fue bailarina del Royal Swedish Ballet (el ballet real sueco, vaya) y tuvo que dejar la danza a causa de un disco fracturado en su espina dorsal (aquí ya la historia adquiere un tinte a lo "Black Swan"). El caso es que este acontecimiento en su vida supuso, claro está, un cambio radical en su vida. De esa devastadora situación sacó fuerzas y comenzó a componer música. Y así empieza la historia.
25 primaveras, de esas chicas de verdad atractivas (y no me refiero sólo a belleza, no sé si me entendéis), fotogénicas y que parecen de verdad irreales. Ahora entramos en lo musical. No se trata de una nueva Kylie ni una nueva Lady Gaga (gracias a Dios). Esta chica se ha creado su propia y personal música, con claras influencias de otras musas que yo tengo en un pedestal como pueden ser Bat for Lashes o Florence + the Machine y una estética que toma influencias del ballet clásico, como es natural. En octubre de 2010 colgó en YouTube su primer videoclip, "Sun of a Gun", que ya ha superado los 5 millones de visitas. Hace solo unos días, el 15 de marzo, publicaba su álbum de debut homónimo (aún no está disponible en Spotify).
Igual es porque soy de enamoramiento fácil, pero a mí esta chica ya me ha cautivado, y mucho me temo que su disco va a acabar entre mis favoritos este año. Si no, al tiempo.



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