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22 de agosto de 2017

Festival Vodafone Paredes de Coura (miércoles 16 de agosto)


Desde 1993, la villa portuguesa de Paredes de Coura alberga un festival que ya se ha convertido en todo un referente para los amantes de la música. Por su escenario han desfilado Morrissey, Nine Inch Nails, Stone Temple Pilots, Arcade Fire, Pulp, LCD Soundsystem, Sex Pistols, James Blake, Tame Impala, PJ Harvey, Janelle Monáe, Franz Ferdinand, Motörhead, Queens of the Stone Age... la lista es interminable. Este 2017, el festival Vodafone Paredes de Coura celebraba su 25 aniversario, un cuarto de siglo en el que ha conseguido convertirse en un indiscutible referente a nivel internacional. El también llamado "couraíso" ha logrado que, año tras año, el público vuelva, atraído no sólo por su espectacular y paradisíaco entorno, con la playa fluvial do Taboão como protagonista, sino también por su siempre muy variado cartel, en el que es imposible no encontrar algún grupo que te guste. Pocos pueden presumir de reunir tantos y tan distintos artistas y estilos musicales: pop, rock, punk, jazz, música electrónica, soul... pero es que los asistentes al Paredes de Coura son, sobre todo, amantes de la música, y eso explica el enorme respeto y pasión con que se recibe a todas las bandas, independientemente de cual sea su estilo musical.

Este 25 aniversario lograba agotar todos los abonos con un cartel muy completo: Future Islands, Foals, Ty Segall, Japandroids, Benjamin Clementine, Beach House, At the Drive-In, Nick Murphy (Chet Faker), Young Fathers, Foxygen... No sólo eso, sino que también se agotaron las entradas de día que se pusieron a la venta a mayores para el sábado 19, y el festival registró un total de 100.000 asistentes a lo largo de sus cuatro días, más de 27.000 personas sólo el sábado.


Conscientes del impacto del festival en la villa, los organizadores han empezado en los últimos años a realizar conciertos y actividades durante los días previos al festival, para que todos aquellos que deciden acampar disfruten de toda una semana de festejos. Bajo el nombre de "Sobe a Vila", una serie de conciertos van dando la bienvenida a los "campistas" durante los días previos al festival. Este año, además, se expusieron en el centro de la ciudad una serie de fotografías que recogen momentos muy especiales de estos 25 años, como los conciertos de Morrissey, Nine Inch Nails, Stone Temple Pilots, Franz Ferdinand o incluso Killer Barbies, probablemente el único grupo gallego que ha tocado en el Paredes de Coura. También las calles centrales se vistieron de gala con letreros de los grupos del cartel de este año (que se usaron en las promociones previas para ir anunciando confirmaciones), implicando a todos los vecinos en una celebración que atrae a miles de visitantes cada año.


Por supuesto, la experiencia en Paredes de Coura no está completa si no pisas la playa fluvial do Taboão. Horas antes de la apertura de puertas del recinto, el ambiente festivo ya se podía sentir. Unos se bañaban, otros tomaban el sol, dormían, leían, tocaban canciones o jugaban al ajedrez. Ningún otro festival que yo haya vivido tiene algo igual. No os confundáis, no hablo de gente haciendo botellón, ni ensuciando el entorno natural, hablo de un público que es (o debiera serlo) la envidia de cualquier festival. 


Antes mencionaba la importancia de implicar a la comunidad en el festival, y sin duda los organizadores del Paredes de Coura lo han logrado. Un buen ejemplo de ello es la Escola do Rock. ¿No es increíble que exista una escuela de rock en Paredes de Coura? Una apuesta que comenzó el año pasado con un concierto con el grupo portugués WE TRUST y el Coura All Stars, un grupo de jóvenes músicos que les acompañaron, se ha convertido ahora en una escuela de rock donde formar futuros músicos. música como nadie.

Decenas de jóvenes se subieron al Palco Vodafone para dar comienzo al festival con un show muy especial. El repertorio, tanto versiones de clásicos de siempre como "Helter Skelter" de The Beatles, "Rock and Roll" de Led Zeppelin o "Where Is My Mind?" de Pixies, como canciones de grupos que han pasado por el festival, como "No One Knows" de Queens of the Stone Age, "Good Fortune" de PJ Harvey o "Ace of Spades" de Motörhead. Un buen pistoletazo de salida que tuvo sus momentos más emocionantes con "Hurt" de Nine Inch Nails y "No Cars Go" de Arcade Fire.


Los británicos The Wedding Present venían a celebrar también un aniversario, los 30 años de su disco de debut, "George Best" (1987). Lo curioso del aniversario es que la banda no sólo está girando interpretando el disco en directo, sino que han regrabado el álbum bajo la producción del mítico Steve Albini, y se publicará a finales de septiembre. Lo tocaron íntegramente, de principio a fin, e incluso tuvieron unos minutos para tocar un tema a mayores, "Kennedy". Su concierto registró una asistencia considerable, aunque lejos de la que reunirían los artistas que vendrían después. Sonaron muy bien y dejaron buen sabor de boca, aunque no me considere fan del grupo.

Mão Morta, mítica banda portuguesa, eran los siguientes en pisar el Palco Vodafone, aunque nosotros optamos por acercarnos a la zona gastronómica a cenar. Uno de los grandes aciertos de este año ha sido ampliar la zona de comida y las mesas y bancos para sentarse. En realidad, en lugar de aumentar el espacio, la organización ha optado, acertadamente, por añadir otra zona mucho más grande donde poder comer, ganando en comodidad para el público. Un dato: cuando en casi todos los festivales españoles están optando por una moneda propia, una pulsera electrónica o los tickets de toda la vida, en el Vodafone Paredes de Coura se sigue pagando en metálico, y sin ningún problema en absoluto. Las colas, las normales, unos días y en determinados momentos más largas que en otros, pero nunca llegabas a esperar demasiado tiempo. Hablando en plata, hacer una cola nunca implicaba perderse el siguiente concierto, lo cual se agradece. Los precios, dentro de lo normal. Desde 3 euros ya podías comer algo y la típica caña costaba 2, aunque pagases 2 euros de fianza por el vaso reutilizable, que podías tanto guardar durante todo el festival como devolver al final de la jornada en los puntos habilitados para ello.


Tenía curiosidad por ver a BEAK>, el otro proyecto de Geoff Barrow (Portishead), y lo cierto es que fueron la sorpresa más grata de la jornada. Además de sonar estupendamente, el trío de krautrock derrochó simpatía y bromearon comenzando a tocar "Money" de Pink Floyd. "¿Es esto lo que queréis oír? ¿O queréis oír a Dire Straits?", dijo Barrow antes de tocar "Sultans of Swing". "Fuck off!", decía Barrow riéndose. Bromas aparte, su música resultó todo un descubrimiento. Con dos álbumes en el mercado, es innegable que pueden recordar en ciertos momentos a Can o a Hawkwind, pero su música tiene personalidad propia. Sus cerca de 45 minutos de concierto se nos hicieron cortos.

El sábado 9 de septiembre tendremos la oportunidad de verles en Santiago, dentro de la programación del WOS Festival.


No cabe duda de que Future Islands eran el plato fuerte del miércoles. Pese a contar con tres álbumes previos, ha sido "Singles" (2014), el que ha marcado un antes y un después en la banda. Los estadounidenses han alcanzado cotas de popularidad con las que antes ni soñaban, y sus conciertos con Samuel T. Herring han contribuido a hacerles más populares si cabe. Venían a Paredes de Coura a presentar "The Far Field" (2017), con un Sam Herring pletórico que no paró de bailar e interpretar apasionadamente las canciones. "Ran", "A Dream of You and Me", "Time On Her Side" o "Cave" sonaron cantadas y contadas por Herring, que no dejó de bailar con su propio estilo, dirigirse al público y gesticular dramáticamente enfatizando cada una de las letras de sus canciones. 

Con "Doves", Herring invitaba a los asistentes al baile. La banda fue alternando temas más melancólicos como "A Song for Our Grandfathers" con otros plenamente bailables como "North Star". De cara al final sonaba ya la que para muchos, incluida la crítica, es su mejor canción, "Seasons (Waiting On You)", que todos estábamos esperando.


En directo, Future Islands aprovechan el contraste de unos músicos casi hieráticos con un cantante, Herring, que roza a veces lo histriónico en sus interpretaciones, llegándose a golpear el pecho o la cabeza tan fuerte que se oye a través del micrófono. Prometían espectáculo y lo dieron, con un Herring que acabó emocionado (aunque a veces ya no sepamos muy bien hasta dónde llega su interpretación).


Kate Tempest es poeta, dramaturga y novelista, aunque buena parte de su fama le haya llegado por su música. Antes de empezar, y rodeada de varios músicos (se agradece que no abuse de bases pregrabadas), la artista británica anunciaba que interpretarían "Let Them Eat Chaos" (2016), de principio a fin. "Let Them Eat Chaos" es, sobre todo, una historia. La de siete personajes que viven en una misma calle pero no se conocen. Exactamente a las 4:18 de la mañana, una tormenta les obliga a dejar sus casas y se ven por primera vez.

Spoken word, hip-hop, música experimental, avant-garde... resulta complicado definir su música. Tempest no paró en los cerca de 50 minutos del concierto. Ni para descansar, ni para recibir aplausos... "Lionmouth Door Knocker", "Ketamine for Breakfast", "Europe Is Lost", "Whoops" o "Pictures On a Screen" fueron algunos de los momentos álgidos de un show que atrapó a los presentes, con la sensación de estar presenciando algo irrepetible.

Extraño, diferente... Tempest sorprendió, emocionó y logró uno de los conciertos memorables de esta edición del Paredes de Coura, cerrando por todo lo alto la primera jornada del festival.

Fotografías: Hugo Lima (cortesía de la organización del Vodafone Paredes de Coura)

31 de julio de 2017

PortAmérica 2017 (sábado 15 de julio)


La primera noticia sobre la jornada del sábado era mala, la peor que podían darme. Enric Montefusco cancelaba en PortAmérica. Tenía ganas, muchísimas ganas de verle por primera vez en solitario presentando el magnífico "Meridiana" (2016), pero no pudo ser. 

A raíz de la cancelación, en lugar de una incorporación de última hora, lo que se hizo fue reajustar los horarios. Así, a la hora que debería tocar Montefusco, se subía al escenario SON Estrella Galicia el mexicano Siddhartha.


El ex-batería del grupo Zoé trajo su pop amable y nostálgico a la Carballeira, donde presentó "Únicos" (2016), el que es ya su cuarto álbum. Bajo un sol un poco molesto, Siddhartha y su banda amenizaron la tarde con su música. Cabe destacar un temazo como "Tarde" y la colaboración de su amigo y paisano Caloncho, que no dudó en acompañarle sobre el escenario (más tarde Caloncho pasaría por el escenario ShowRocking). Un concierto que ayudaba a crear un buen ambiente y dejaba buenas sensaciones entre quienes no conocíamos al artista previamente.


Hubo que esperar un rato a que saliese DePedro, ya que el reajuste horario incluía dos conciertos consecutivos en un mismo escenario, algo que no se había dado en las dos jornadas anteriores. A esa hora comenzaba a llegar la mayor parte del público, que el sábado reunió a cerca de 8000 asistentes según datos de la organización. Está claro que conocer a Calexico y tocar con ellos en sus giras por la península ha marcado la carrera en solitario de Jairo Zabala. La melancolía y los sonidos fronterizos de la banda inspiran las canciones del barcelonés, aunque hay que reconocer que ha sabido lograr su propio sello personal. "Como el Viento", "Nubes de Papel" o "Panamericana" compartieron protagonismo con versiones de canciones populares latinoamericanas como "El Pescador" o su célebre interpretación de "Llorona". 

Sobre las tablas, DePedro se mostró muy cercano y cómplice con el público, y contó con la colaboración de algunos miembros de Orkesta Mendoza. Sólo una pega al concierto, y es que fue completamente absurdo que, mientras los presentes pedían un bis, dejase el escenario SON Estrella Galicia para seguir tocando, ya sin banda, en el ShowRocking. No tiene sentido.


Hace unos años, pocos se habrían imaginado la presencia de un artista como Quique González en un festival de música. Sin embargo, en los últimos tiempos muchos festivales han apostado por ampliar el abanico de estilos y diferentes músicas, más allá de la cada vez más indeterminada e imprecisa zona "indie". En cierto modo, es completamente lógico que los artistas que llenan salas de conciertos puedan tener su lugar en los festivales. El público de PortAmérica dio la razón a la organización, y Quique González & Los Detectives dieron uno de los recitales más aplaudidos y queridos del sábado. "Sangre en el Marcador", "Charo", "Orquídeas", "Salitre" o "¿Dónde está el dinero?" demuestran que González, además de gran compositor, ha sido capaz de lograr reunir a la mejor banda posible para que le acompañe sobre el escenario. 

No se olvidó tampoco de canciones ya clásicas en su trayectoria como "De Haberlo Sabido", "Kamikazes Enamorados", "Me Mata Si Me Necesitas" o "Vidas Cruzadas". Rock, o más bien "americana", que tiene en González, probablemente, a uno de sus mejores representantes en el panorama nacional. 


Se ganaron al público desde el minuto uno y lograron una química especial con ellos. Las cosas como son, fue uno de los mejores directos de la jornada.


Leiva era, probablemente, el artista que atrajo a más asistentes al festival el sábado. A priori, tampoco encaja entre las propuestas más festivaleras (aunque hay que recordar que Pereza formaron parte del cartel del Festival do Norte en 2005), pero es innegable que convocó a un numeroso público. "Breaking Bad", "Guerra Mundial", "Miedo" o "Monstruos" convivieron con canciones de Pereza como "Animales" o "Lady Madrid" y una colaboración con Quique González para versionar "Crímenes Perfectos", de Andrés Calamaro. 

Los fans (las fans, sobre todo) estaban entregados, pero al resto nos cuesta un poco más que nos hagan pasar por indie a una estrella de la radiofórmula. No negaré que la banda suena impecable y no tengo nada en contra pero, personalmente, no es un artista que me tire. 


Si bien una característica innegable del PortAmérica es la combinación de estilos muy distintos entre sí, y en esta edición más si cabe todavía, la banda mexicana de "rock experimental" (así los define la Wikipedia) Porter no pegaba ni con cola. Suya era la canción "Huitzil", que puso banda sonora al vídeo promocional de esta edición de PortAmérica. No suenan mal, aunque a veces parecía que su cantante se emocionaba demasiado con los gorgoritos vocales. Desconozco si ganaron adeptos a su paso por la Carballeira, pero la sensación que daba era de que aquella pieza, aunque metida a calzador, no encajaba de ninguna manera con las propuestas musicales que le rodeaban.


Quizás el cabeza de cartel fuese Leiva, pero daba la sensación de que aquella era la noche de Xoel López. Y es que el gallego volvía a la Carballeira de Caldas de Reis, 16 años después de presentar allí mismo, en el Cultura Quente, su primer álbum como Deluxe. Ahora llegaba ya como un artista consagrado, para hacer repaso a sus 20 años de carrera.

Sonaron temas de Deluxe ("I'll See You in London" fue, además, la única canción en inglés de todo el set) y de Xoel López, como "Yo Sólo Quería Que Me Llevaras a Bailar", "Todo Lo que Merezcas" o la aclamada "Tierra", que convirtió PortAmérica en un multitudinario karaoke. Para el final llegaba el hit que marcó un antes y un después en su carrera, "Que No", que se vivió en la Carballeira como si no hubiese un mañana. 

Quedaban aún por delante Orkesta Mendoza, Instituto Mexicano del Sonido y los interesantes barceloneses Yall a una hora casi inhumana, las 4:30 de la mañana. No dabamos para más, así que dimos por finalizada la edición de este año por adelantado.


PortAmérica 2017 deja sensaciones encontradas. Por un lado, volver a la ubicación donde se realizaba el Cultura Quente ha sido todo un acierto por el entorno natural, el espectacular paisaje... por otro, este año se han echado en falta en el cartel más nombres internacionales (no nos referimos a la representación latinoamericana, por supuesto) y arriesgar un poco más en ciertas propuestas. Es verdad que hay muchos festivales que han optado por abrirse cada vez más a la música mainstream, y no hay nada de malo en ello, pero habría que cuidar más al público de siempre, que es el más fiel. Artistas como Editors, The Divine Comedy, The Asteroids Galaxy Tour o Fuel Fandango, ya en el panorama nacional, han desfilado en ediciones anteriores y podrían volver a hacerlo. Se trata de buscar un poco más el equilibrio, en el que este año han pesado más los artistas nacionales mainstream que atraer a otro público que puede llegar, si el cebo es suculento, de la frontera lusa (lo mismo que nosotros vamos a festivales a Portugal, sería bueno que ellos también estuviesen tentados de hacerlo). 

De momento, ya sabemos que PortAmérica se queda en Caldas de Reis en 2018. Ya han anunciado fechas, esta vez una semana antes, para los días 5, 6 y 7 de julio y, aunque no sabemos si coincidirá con el Atlantic Fest, que esperamos que no, sí lo hara con el Bilbao BBK Live, el NOS Alive o el Mad Cool. Los abonos ya han salido a la venta a un precio promocional con cupo limitado de 30 euros más gastos para los tres días. Podéis comprarlos aquí

28 de julio de 2017

PortAmérica 2017 (viernes 14 de julio)


Si ya comentábamos que el jueves PortAmérica reunía, al menos, a dos públicos bien distintos, la jornada del viernes los protagonistas eran el hip hop de Kase.O y la música urbana y reivindicativa de Asian Dub Foundation. Además de ellos, también estaban uno de los grupos revelación del rock español, los estupendos Rufus T. Firefly, los incorregibles gallegos Novedades Carminha o el gallego-haitiano, músico, dj y productor estrella Carlos Jean.


Un inesperado cambio de horario provocó que Rufus T. Firefly pasasen de tocar a las 21:15 a tocar más de una hora antes, a las 20:00 de la tarde. Les habíamos visto hacía apenas una semana en el Bilbao BBK Live (en las próximas semanas publicaré la consiguiente crónica), y quizás por ello sabíamos que no defraudarían en directo. No son unos recién llegados. Rufus T. Firefly llevan años haciendo kilómetros y tocando en salas y ahora empiezan a recoger los frutos de ese trabajo. Todos los festivales les quieren en su cartel, el público ya empieza a saberse sus canciones y quién les ve una vez, repite. 

Con "Magnolia" (2017) han confirmado las expectativas puestas en la banda tras la publicación de "Nueve" (2014), que marcó un antes y un después en la carrera del grupo. En directo ninguno de ellos se queda en segundo plano, todos se reúnen con Víctor Cabezuelo al frente y Julia Martín-Maestro marcando el paso desde la batería, haciendo partícipe al público de la química de la banda sobre el escenario. Las canciones de "Magnolia" fueron las protagonistas del espectáculo: "Cisne Negro", "Pulp Fiction", "Última Noche en la Tierra" o "Nebulosa Jade" sonaron en la Carballeira. En plena naturaleza, la letra de "Tsukamori" cobraba todo el sentido: ... que el aullido del viento se haga canción/ que levante las hojas y bailen/ que la rama me encuentre en la oscuridad/ que su túnica verde me abrace/ que el bosque muerto despierte...



Aunque la asistencia no había llegado al tope que se marcaría durante la jornada, con un par de miles de asistentes más que el día anterior, sí fueron muchos los que se acercaron a ver al grupo de Aranjuez. Dieron un estupendo concierto y muchos les escucharon por primera vez aquella tarde. No tardarán en convertirse en los cabezas de cartel.


Los venezolanos Los Amigos Invisibles también vieron modificado su horario, pasando de tocar alrededor de las 2 de la madrugada para tocar horas antes, a las 21:15 de la noche y justo antes del rapero Kase.O. Tenía curiosidad por verles, y es que su biografía prometía: descubiertos por David Byrne (Talking Heads), que les fichó para su sello, 25 años de carrera, 11 discos publicados y un Grammy latino. Las expectativas, en este caso, no se cumplieron. Y es que, por muy populares que sean en Latinoamérica, a este lado del charco todavía no lo son. Aunque tienen buenas canciones, especialmente la pegadiza "Mentiras" o "La que Me Gusta", hay algunas como "Ponerte en Cuatro" (el título habla por sí solo, aunque el resto de la letra no sea sexista) que le hacen a uno arquear la ceja. Lo cierto es que parecen una versión latina de la Fundación Tony Maneró, mezclando funky, pop y salsa.

Quizás creían que contaban con más seguidores por estos lares, pero tampoco se implicaron excesivamente con el público. 



Pero si había un artista que había sido nombrado rey del cartel el viernes, ese fue sin duda Kase.O. El veterano rapero, ex miembro de los míticos Violadores del Verso, reunió a varias generaciones en la Carballeira, especialmente jóvenes y adolescentes, logrando el concierto más multitudinario del día (se habla de alrededor de 6000 personas). Arropado por R de Rumba a los platos y el rapero Momo apoyándole en las rimas, Kase.O presentó su exitoso "El Círculo" (2016), meses después de agotar todas las entradas a su paso por Galicia en Santiago y Vigo. Sus seguidores se entregaron desde el primer momento, y Kase.O también. "El Círculo", que da título al disco, "Yemen", "Esto No Para" o "Mitad y Mitad" llenaron de hip hop PortAmérica, dando protagonismo a un género musical que no solía estar presente en festivales hasta hace bien poco, pero que va ganando terreno. Letras reivindicativas, combativas o políticas que no dejaban títere con cabeza como la de "Esto No Para": ... nadie dice nada, todo está amañado/ otro ladrón sale riendo del juzgado/ son todos amigos/ chupan del Estado/ nadie los controla y son crimen organizado... 

No hay dudas de que pocos MC's españoles están a la altura de Kase.O en estos momentos, y parece que está ganando adeptos que, probablemente, nunca antes se habían interesado por el hip hop. El zaragozano tuvo al público comiendo de su mano y fue, fuera de toda discusión, el gran concierto del viernes. 


Las cosas como son. Fueron bastantes los que venían única y exclusivamente a ver a Kase.O y se marcharon después del concierto. Los que se quedaron un poco más, aunque fuese por curiosidad, no se arrepintieron. Los brasileños BNegao & Seletores de Frequencia supusieron una agradable sorpresa. No se les resiste ningún estilo, desde el hip hop y el funky de "Essa É Pra Tocar No Baile" o "Sintoniza Lá", al reggae, el jazz o la samba, y todo ello con músicos tocando en directo. BNegao no paró de buscar el contacto con el público y lo logró. Buen ambiente y un buen aperitivo para la que se nos venía encima con Asian Dub Foundation.


Llevan ya más de 20 años en la música mezclando rapcore, dub, ragga, hip hop y lo que se les ponga por delante. Asian Dub Foundation fueron, con permiso de Kase.O, los otros vencedores del viernes. Una banda que incluía, para sorpresa de muchos de nosotros, un músico capaz de tocar la flauta travesera e incluso hacer beatbox con su boca al mismo tiempo. Con Aktar Ahmed (Aktarv8r) y Ghetto Priest al frente, lograron que todos los presentes bailásemos y saltasemos con temas como "Blade Ragga", "Zig Zag Nation", "Stand Up", "Flyover" o "Fortress Europe". Letras combativas para un proyecto que bebe tanto del hip hop como del rock. No pensaba así antes de verles, pero fue uno de los mejores conciertos del festival. Incluso se podía ver a Kase.O disfrutando del espectáculo entre bambalinas.


Zuco 103 era el grupo que iba a tocar originalmente a las 21:15, pero acabaron haciéndolo a las 2 de la madrugada. El trío, formado por un holandés, un alemán y una vocalista brasileña, combina los sonidos característicos de Brasil con el pop y la música electrónica. Hubiesen encajado mucho mejor antes de Carlos Jean por su propuesta musical, bailable pero mucha más relajada que la de sus predecesores. Lograron reunir una cantidad de público aceptable y sonaron bien. El grupo se implicó con los presentes y consiguió crear buen ambiente e incitar al baile.


Los gallegos Novedades Carminha llegaban a PortAmérica en su momento más dulce. Desde la publicación de "Campeones del Mundo" (2016), su cuarto álbum, han conseguido colarse en todos los grandes festivales. Pese a la hora (3 de la mañana ya), la banda salió dispuesta a hacer disfrutar al público con canciones como "Fiesta Tropical", "De Vuelta de Todo" o "Que Dios Reparta Fuerte". 

Sonaban bien, pero las fuerzas y las ganas ya me habían abandonado hace un rato. Y eso que todavía quedaba Carlos Jean para los más valientes (a las 4 de la mañana, por el amor de Dios). ¿No se nos estará yendo de las manos esto de programar tantos artistas en una misma jornada?

26 de julio de 2017

PortAmérica 2017 (jueves 13 de julio)


Después de cinco ediciones celebradas en Porto do Molle (Nigrán), el festival PortAmérica estrenaba nuevo recinto, el de la Carballeira de Caldas de Reis. En su cartel, con grupos de todo tipo y estilos muy distintos entre sí, reunía el jueves, concretamente, públicos tan dispares como los que apostaban por el indie pop nacional con Iván Ferreiro, Niños Mutantes o Carlos Sadness, o los más oscuros, rockeros y amantes del shoegaze, con The Horrors o Triángulo de Amor Bizarro. Quizás fue esa disparidad dentro de una misma jornada o quizás el hecho de que fuese un jueves, el que provocó que fuese la jornada con menos público de esta edición, alrededor de 4000 personas. 


Aún así, y pese a que empezaba a tocar un poco antes de las 7 de la tarde (había conciertos desde las 6 aproximadamente), fueron muchos los que no quisieron perderse a Ángel Stanich. Tanto es así que fue el artista que convocó a más gente en los tres días en esa franja horaria.  Pese a contar tan sólo con un disco publicado ("Camino Ácido", 2014) y un par de EP's (el más reciente, "Siboney", publicado este año), Stanich cuenta ya con una legión de seguidores y comienza a ser un nombre habitual en todos los festivales españoles. Y eso teniendo en cuenta que algunos medios lo han bautizado como "el gran ermitaño", dado que sólo ha concedido una entrevista en todo lo que lleva de carrera.


Su estilo se mueve entre el rock y el folk norteamericanos, en la línea de artistas como Arizona Baby (no en vano, Javier Vielba, su líder, fue quien le descubrió y produjo sus primeras canciones). Stanich se ganó al público con canciones como "Señor Tosco", "Un Día Épico" o, especialmente, "Carbura!", uno de sus temas estrella. Sus seguidores cantaban las letras de principio a fin y Stanich y su banda lo daban todo sobre el escenario. Un buen comienzo para el festival y uno de los mejores conciertos del día.


Nikki Hill tenía una deuda pendiente con PortAmérica. Iba a tocar en 2014, justo en aquella jornada en la que tuvieron que suspenderse prácticamente todos los conciertos por la lluvia y la previsión de tormentas. La estadounidense desplegó el rock'n'roll y el soul más clásicos en PortAmérica. Actitud, soul y rock genuino sobre el escenario que nos traladaban a otro tiempo y otro lugar, con temas que ya suenan a clásicos del rock como "Struttin' ". 

Dado que los conciertos se sucedían entre el escenario SON Estrella Galicia y el escenario Cultura Quente sin descanso, aprovechamos para hacer una pequeña parada y recorrer el nuevo recinto de PortAmérica. No cabe duda de que ganamos con el cambio. Los más de 10 años que la organización realizó el festival Cultura Quente en ese mismo espacio han servido como experiencia para sacarle el mayor partido posible al lugar. Dos escenarios grandes (si no son de las mismas dimensiones, casi) perfectamente integrados en la naturaleza: tanto es así, que los árboles invadían literalmente el escenario (nuestro mayor aplauso a los técnicos que lo montaron). A un lado, el habitual ShowRocking, con sus pinchos de alta cocina y sorpresas musicales, y al otro, una zona gastronómica con los habituales "food trucks" y otros puestos de comida. Además, una zona al lado del río con hamacas para descansar o para bailar con la música de La Duendeneta, que sonó en paralelo con los conciertos durante los tres días. Además de ello, también un pequeño mercadillo (sobre todo ropa), un poco más alejado de los escenarios.

Como sistema de pago, se mantienen los amaros, que por un lado es un método que funciona bien pero, por el otro, incrementa algo los precios por aquello del redondeo, que siempre suele ser al alza (1 amaro= 1 euro), por no mencionar que, una vez comprados, no se devuelve el dinero de los amaros que te queden al final del festival. Eso sí, puedes comprar amaros por el valor que necesites, como si quieres adquirirlos de uno en uno.


Justo al finalizar la actuación de Nikki Hill, aparecía en el escenario ShowRocking Iván Ferreiro. Es cierto que en esta edición tocaba horas más tarde en el escenario SON Estrella Galicia, pero también lo es que Iván ha subido a tocar en el ShowRocking en todas (o casi todas) las ediciones del festival. A veces sólo, como en esta ocasión, y otras acompañado por Xoel López, Pepe Solla o Fon Román. Que Ferreiro pise el escenario ShowRocking ya no nos pilla por sorpresa, pero los más fans agradecieron el detalle y corearon esa mezcla entre "Turnedo" e "Insurrección", de El Último de la Fila. 


Una de las señas de identidad con las que nacía PortAmérica era tender puentes entre la música latinoamericana y la música española. Café Tacvba, Francisca Valenzuela, Calle 13, Julieta Venegas, Bomba Estéreo, Molotov o Zoé son algunos de los artistas latinos que han tocado en anteriores ediciones del festival. Los colombianos Aterciopelados llegaban a PortAmérica dentro de su "Reluciente y Rechinante Tour", después de haber tocado en otros festivales españoles como el Bilbao BBK Live. Al grupo liderado por Andrea Echeverri le encantó la ubicación del festival en plena naturaleza y se sintieron cómodos desde el principio. Sus 25 años de carrera dan para mucho, así que la banda hizo repaso por sus canciones más conocidas. "Soy la Semilla Nativa", "Yo", "El Álbum", "Baracunátana" o "El Estuche" sonaron mientras Echeverri iba cambiando mostrando maracas con forma de camára de fotos, sombreros con forma de nube, rayos y lluvia o collares con corazones que se iluminaban. 

Derrocharon simpatía y complicidad con el público y no faltó su mítica "Bolero Falaz" que, en su día, les dio una gran popularidad. Fue otro de los grandes shows del festival.


Tras un homenaje a Germán Coppini en 2014 que una parte del público no acabó de entender, Iván Ferreiro volvía a PortAmérica para presentar "CASA" (2016), su álbum más reciente. Con un público ya entregado de antemano, Ferreiro interpretó varios temas de su nueva entrega como "Casa, Ahora Vivo Aquí" o "El Pensamiento Circular", pero pronto comenzó a hacer repaso de su trayectoria. Desde los temas con Los Piratas ("Años 80" o "El Equilibrio Es Imposible"), hasta canciones de su debut en solitario ("El Viaje de Chihiro"). Sus seguidores más jóvenes disfrutaban aún más con sus éxitos más recientes: "Pájaro Azul", "Cómo Conocí a Vuestra Madre" o "El Dormilón".

Por supuesto, para acabar, "Turnedo", un karaoke multitudinario en el que ya canta más el público que el propio Iván y que, como ha hecho en anteriores ocasiones, mezcló con "Diecienueve", de Maga. Aunque personalmente no participase de ello, supongo que porque le he visto ya unas cuantas veces en directo, fue uno de los shows más aplaudidos del jueves. 


En apenas cinco años y con sólo dos discos, Carlos Sadness ha sabido ganarse a la audiencia más joven y adolescente. Con ritmos tropicales y guitarreos que recuerdan, en algunas ocasiones demasiado, a Crystal Fighters, Sadness salió dispuesto a arrastrar a un sector del público que venía, principalmente, a ver a Ferreiro y a él. El barcelonés triunfa entre los "millennials" con melodías tan pegadizas como las de "Qué Electricidad", "Miss Honolulu", "Amor Papaya" o "Perseide". Estrenó, además, "Volcanes Dormidos", como él dijo "poco antes de que se publique en Spotify" y se atrevió con una versión del "Groenlandia" de Los Zombies, una canción emblemática de La Movida. 

Con millones de reproducciones en Spotify y YouTube, no cabe duda de que Sadness ha sabido canalizar y promocionar su música a través de las redes sociales y sin sonar en las radios más populares. La respuesta del público fue muy buena y se convirtió en uno de los triunfadores de la jornada. 


En cualquier otro festival hubiesen sido los cabezas de cartel, pero a juzgar por la respuesta del público, en esta ocasión The Horrors no parecían serlo. Tanto Iván Ferreiro como Carlos Sadness convocaron a una mayor audiencia que los británicos. No era su primera vez en Galicia, ya que pudimos verles hace unos años en A Illa de Arousa en el Festival do Norte. Metidos de lleno en una gira que hacía esta vez en PortAmérica su única parada en España (estuvieron en el festival madrileño Tomavistas, pero en el mes de mayo), la banda adelantó algunos de los temas que estarán en su nuevo disco, "V", que saldrá a la luz el próximo 22 de septiembre. "Machine" o "Weighed Down" fueron algunas de esas canciones que pudimos escuchar por primera vez, y lo cierto es que el álbum promete. Faris Badwan derrochó energía y fuerza sobre las tablas en canciones como "Chasing Shadows", "I See You", la luminosa "Still Life" o "Sleepwalk", sin olvidarse de "Sea Within a Sea" o "Scarlet Fields".

El clímax final llegó con Badwan pegando el micrófono a uno de los amplificadores, en una explosión de ruido y distorsión junto al resto de la banda. Tanto es así, que podéis ver el momento en un vídeo que el grupo ha colgado en su propia cuenta de Instagram hace unos días. 


Lo cierto es que lo tenía todo para ser el pelotazo del jueves en el festival: única fecha en festivales en España y Portugal, recién llegados de tocar como estrellas invitadas en la gira europea de Depeche Mode, estreno exclusivo de las nuevas canciones que estarán en su próximo álbum... pero una parte del público no lo vio así. Para mí, en cambio, sí fue uno de los grandes conciertos del día y de esta edición del festival, aunque hubiese puesto a The Horrors y Triángulo de Amor Bizarro seguidos en los horarios.


Lo digo porque si ya el paso de Carlos Sadness a The Horrors es complicado, poner después a los Niños Mutantes tampoco pegaba demasiado, por mucho que fuese en otro escenario. En esta gira les acompaña sobre el escenario Alonso Díaz (Napoleón Solo), formando un quinteto. Los granadinos son un grupo habitual del festival, ya que era la tercera edición en la que participaban. Venían a presentar "Diez" (2017), su último disco, y encontraron un público cómplice. Los que habían venido a ver a Iván Ferreiro y Carlos Sadness, y que, muchos de ellos, habían preferido marcarse una fiesta con la música de La Duendeneta que ver a The Horrors, no quisieron perderse a otro de los grupos que, pese a los años, sigue manteniendo el tipo dentro de la escena indie nacional. "Las Noches de Insomnio", "Hermana Mía", "No Puedo Más Contigo", "Hundir la Flota" o "Glaciares y Volcanes" hicieron botar a los más devotos. No faltó su versión del "Como Yo Te Amo", que hicieron tan popular Raphael o Rocío Jurado. 

Fue un buen concierto, aunque lo que más nos apetecía a algunos era ver a Triángulo de Amor Bizarro en el escenario SON Estrella Galicia.


El horario (02:45 de la mañana) no acompañaba, y muchos ya habían abandonado el recinto. Y es que siendo aún jueves (aún hay gente que tiene que ir a trabajar en España, aunque a veces nos cueste creerlo), la jornada se prolongaba demasiado. Con Triángulo de Amor Bizarro me pasa algo curioso, y es que desde el primer concierto que vi, hace ya muchos años, en el que aborrecí su ruido, cada vez me gustan más. Su directo es enorme, y sus canciones también lo son. "Barca Quemada", "Nuestro Siglo Fnord" o "Baila Sumeria" están a la altura de sus temazos de siempre como "El Fantasma de la Transición", "Desmadre Estigio" o "De la Monarquía a la Criptocracia".

Tocaban en su tierra gallega y estaban felices. Isa no podía ocultar su entusiasmo: "¡Hoy dormimos en casa!" Dieron un conciertazo que hubiese reunido mucho más público con otro horario y hubiese lucido más. Aún así, estuvo entre lo mejor de la jornada.

Con los gallegos dábamos por terminado el primer día de conciertos, que dejaba algunos grandes conciertos pero daba la sensación de una mezcla de artistas un poco irregular. 

21 de julio de 2017

Atlantic Fest (sábado 1 de julio)


La jornada del sábado del Atlantic Fest se antojaba maratoniana. Ya desde las 12 de la mañana había conciertos, que se prolongarían hasta cerca de las 4 de la mañana. Más de uno, en vista de los horarios, pedía que en el futuro se dividiesen en dos días (el festival ya dura tres jornadas, en realidad), lo cual hubiese sido mucho más razonable.

La asistencia fue todo un éxito: se habla de alrededor de 5000 personas que hicieron que el recinto de la Praia do Bao se quedase pequeño por momentos. Las razones: playa, buen clima y un cartel indiscutible que reunía lo mejor del indie nacional (Los Planetas, L.A., Lori Meyers, Joe Crepúsculo) con otros interesantes nombres internacionales (Maxïmo Park, The Temper Trap). 


Un poco antes de las 2 de la tarde, ya se congregaba un buen número de gente (teniendo en cuenta la hora) deseando ver tocar a L.A. La banda venía a presentar "King of Beasts" (2017), su nuevo álbum, que protagonizó buena parte de su repertorio. El grupo que acompaña a Lluís Albert Segura es ya una formación consolidada. Aunque algunos miembros de la banda ya llevan más tiempo acompañándole, la formación se mantiene inalterable al menos desde la época de "Dualize" (2013) y suenan como una maquinaria de rock perfectamente engrasada. El mallorquín y su banda desplegaron toda su fuerza en temas como "Leave It All Behind", "Helsinki", "The Keeper and the Rocket Man", "Killing Me" o "Where the Angels Go", todos ellos de su último trabajo. La más coreada fue, sin duda, "Leave It All Behind", junto a otros clásicos del grupo como "Perfect Combination" o "Elisabeth", que Lluís Albert tocó en acústico sin el resto de la banda. Un directo con garra y fuerza, que puso la nota rockera en el Atlantic Fest y fue de los mejores conciertos del día, en mi humilde opinión.

Ya desde el principio del día, las colas para buscar tickets para comprar bebidas eran tan largas que llegó a formarse una T en medio del recinto. El sistema de pago mediante tickets nunca ha funcionado bien, y siempre perjudica al público, que tiene que hacer varias colas para conseguir una simple bebida. Si en Paredes de Coura se las arreglan para que cualquiera pueda pagar en efectivo, ¿por qué nosotros no?

La zona de comida también se antojó pequeña. Colas inmensas para comprar hamburguesas o bocadillos, muy poco espacio para comer sentado e, incluso, un pequeño escenario donde tocaban otras bandas (pasaba al menos media hora entre conciertos en el escenario grande). 


Anni B Sweet no tuvo el mejor horario. A las 15:30, cuando mucha gente todavía intentaba comer o hacerse con tickets, fue quizás de los artistas que menos público reunieron. Con unas gafas de sol oversize que no se quitó en ningún momento (recordemos que el escenario está situado en una carpa cubierta), la malagueña parecía por momentos un poco fuera de lugar y despistada. Sonaron algunas de sus canciones más conocidas, como "Ridiculous Games 2060", "Getting Older" o "Chasing Illusions". Incluso sonaron "Hide & Show" y "Our Home", bonus tracks de su último disco, y una versión del "White Rabbit" de Jefferson Airplane. Con todo, y aunque sonaron bien, el concierto dejaba una cierta sensación de falta de energía, y que podía haber dado mucho más de sí.


Hubiese pegado más en un horario nocturno, casi cerrando el festival, pero a Joe Crepúsculo no pareció importarle tocar a la hora del té, como quién dice. Dispuesto a hacernos bailar con su "bakalao", Crepúsculo lo dio todo sobre el escenario. Ese toque naïf de las letras de canciones como "Te Voy a Pinchar" o "Pisciburguer" (no desentonaría como banda sonora de Bob Esponja) contrasta con temas más "serios" como "Rosas en el Mar" o "Suena Brillante" que, al menos a mí, me sigue pareciendo su hit más redondo. Una fiesta que arrastró a todos los que estaban más dispuestos a dejarse llevar y que muchos celebraron con un chapuzón en la playa después del concierto. 



Los vascos Delorean suelen tocar para cerrar las noches en los festivales, pero esta vez les tocó seguir con el ambiente festivo y electrónico que había comenzado Joe Crepúsculo. Aunque también tocaron temas más recientes, como el que da título a su disco más reciente, "Muzik" (2016), donde sus directos alcanzan su punto álgido es en sus temas más clásicos y aplaudidos. "Deli" y "Seasun" son dos de esas piezas clave que en directo suenan imparables y que van mutando con el tiempo hasta conseguir poner a todo el público a saltar y bailar como si de una rave se tratase. Son uno de los clásicos de la escena indie nacional y siguen manteniendo el tipo y la calidad de su directo con el paso de los años.

Como ya comenté antes, el recinto se quedó pequeño. Igual que la zona gastronómica se hizo pequeña (no sólo por falta de variedad en la oferta, que también, sino por la escasez de lugares donde sentarse durante unos minutos para comer), también lo hizo la zona de los baños. Si bien los chicos, hay que reconocerlo, lo tenemos siempre más fácil para hacer nuestras necesidades, las colas para ir a los baños de chicas suponían, como poco, perder al menos media hora, como mínimo. Eso por no hablar de la higiene, ya que en mi vida había visto que se le pusiese un tapón a un urinario porque se ha "llenado el  depósito".



The Temper Trap eran uno de los grupos más esperados de la jornada. Fueron la primera confirmación del festival y no pisaban Galicia desde aquel mítico MTV Day Galicia en el que tocaron junto a Arcade Fire en el Monte do Gozo. Quienes estuvimos allí entonces, ya sabíamos del magnífico directo de la banda australiana. Liderados por Dougy Mandagi, que en todo momento derrochó simpatía y buen rollo, el de The Temper Trap fue el concierto más multitudinario en lo que llevábamos de jornada. 

Bien es cierto que sonaron algunas canciones de su último trabajo, "Thick As Thieves" (2016), como "Fall Together" o "Summer's Almost Gone", por ejemplo, pero los mejores momentos de su directo fueron los que protagonizaron sus canciones más conocidas. "Trembling Hands", "Love Lost", "Fader", "Rabbit Hole" o "Soldier On" hicieron las delicias de un público entregado desde el primer momento. Era, además, el cumpleaños de Joseph Green, guitarra y teclista del grupo, así que la banda protagonizó un divertido momento cuando le trajeron una tarta al escenario y todos los presentes se pusieron a cantar el "Cumpleaños Feliz".

La traca final la pusieron la instrumental "Drum Song", con Mandagi también a la percusión, y, como no, la esperada "Sweet Disposition", su tema más popular y esperado por el público. Coreando, saltando y bailando como si no hubiese un mañana, fue uno de los momentazos de esta edición del Atlantic Fest.



Y si hablábamos de Delorean como un clásico ya del indie nacional, los granadinos Los Planetas son ya todo un referente. Más de 20 años de carrera y nueve álbumes de estudio avalan a Jota y los suyos como una banda imprescindible dentro de la música española. Siete años ha tardado en llegar "Zona Temporalmente Autónoma" (2017), su último disco, que se abría con una canción tan sorprendente como "Islamabad", temazo con el que abrieron su concierto. Tras interpretar un par de canciones de su nuevo álbum, "Libertad para el Solitario" y "Seguiriya de los 107 Faunos", se remontaron a "Una Ópera Egipcia" (2010) para recuperar "Señora de las Alturas". Pronto comenzaron a llegar sus clásicos como "Santos que Yo Te Pinté" o "Corrientes Circulares en el Tiempo", pero el temazo que marcó un antes y un después en su concierto fue "Segundo Premio". De ahí en adelante comenzaron a caer "Espíritu Olímpico", "Alegrías del Incendio", "David y Claudia" o "Reunión en la Cumbre".

Los Planetas se estaban marcando un bolazo, y remataron por todo lo alto. "Un Buen Día", "Pesadilla en el Parque de Atracciones" y "De Viaje" ponían el broche de oro a un concierto memorable, de casi dos horas de duración y con cerca de 20 canciones. Creo que es de los mejores conciertos de Los Planetas que he visto, junto al que dieron en el Festival do Norte en 2010.



Si me preguntasen quienes eran los cabezas de cartel del Atlantic Fest, hubiese dicho Los Planetas, Maxïmo Park o The Temper Trap, pero el público lo tenía claro: querían ver a Lori Meyers. Si los granadinos se han vuelto mainstream o mantienen algo de aquel indie con el que comenzaron es algo discutible, lo que está claro es que sus cotas de popularidad están más altas que nunca. Creo que la puesta en escena se les ha ido de las manos. Subieron al escenario con un telón de luces y proyecciones delante como el que les vimos a Sigur Ros en el pasado NOS Primavera Sound, y del que poco se podía entender en sus proyecciones si no estabas lo suficientemente lejos.

"Evolución", de su nuevo álbum "En la Espiral", fue una de las primeras canciones que sonaron, pero no tardaron en llegar "Mi Realidad", "Emborracharme" (una de las más coreadas) o "Mi Realidad". Por supuesto, no podían faltar "Luces de Neón" y "Alta Fidelidad", que buscaban la complicidad del público. Tan sólo hubo un guiño a sus primeros trabajos y a sus fans más fieles con "Ham'a'cuckoo", de su debut "Viaje de Estudios" (2004). 

Cerraron con "¿Aha Han Vuelto?", si mal no recuerdo, y para muchos, a juzgar por la respuesta de los presentes, fue uno de los grandes conciertos del festival.



Lo malo no es que Lori Meyers sean demasiado populares y atraigan a un público que antes no acudía a festivales, sino que en sus últimos trabajos parecen instalados en una cómoda fórmula que, al menos por el momento, les funciona. 



Ya mencionaba anteriormente que se trataba de una jornada maratoniana, y el público me dio la razón. Cuando Maxïmo Park salieron a tocar a las 02:30 de la mañana, muchos habían abandonado el recinto ya, algunos porque, las cosas como son, no tenían ni idea de quienes eran, otros porque llevaban bebiendo desde las 12 de la mañana y ya no mantenían ni el equilibrio... El caso es que quedábamos pocos para ver el concierto. Si bien es cierto que "Risk to Exist" (2017) ha sido injustamente maltratado por cierto sector de la crítica, también es verdad que es mucho mejor que los últimos trabajos de otras bandas de su generación como Bloc Party, sin ir más lejos. Llegados directamente de Newcastle, los británicos liderados por Paul Smith y su inseparable sombrero demostraron encontrarse en un gran momento.

El toque funky de "What Have We Done to You to Deserve This?" abría el concierto con un Smith pletórico, marcándose mil y una poses sobre el escenario. Durante cerca de hora y media, Maxïmo Park repasaron buena parte de su discografía. "Apply Some Pressure", "A Certain Trigger", "The Coast Is Always Changing" o "The Hero" fueron algunos de los temas que sonaron. Pese a la apatía e incluso a la mala educación de un reducido sector del público que lanzó varios objetos al escenario, el grupo mantuvo su profesionalidad y entregó uno de los mejores conciertos del festival. "The Night I Lost My Head", "Get High (No, I Don't)", "Risk to Exist", "I Want You to Stay" o "What Equals Love" fueron parte del repertorio de un directo contagioso que se prolongó durante cerca de hora y media.

Una lástima que el público no estuviese la altura. Daba la sensación de que Smith y los suyos no se quedaron con una buena impresión del público gallego, y la verdad es que no me extraña en absoluto.



No puedo hablar de los conciertos en tascas del domingo, ya que no pasé por allí, pero lo que sí puedo decir es que, como ya se ha mencionado en otros blogs, parece que a menudo el reducido aforo dejó a gente que quería ver a los grupos fuera de los locales. 

En resumen, Atlantic Fest deja sensaciones encontradas. Nada que objetar al cartel ni a la ubicación, pero sí a la manera de organizarlo. No sólo mejorar las zonas de comida, el sistema de pago y los baños, sino también recapacitar sobre ciertas decisiones absurdas: ¿qué pintaba una barra pegada a la mesa de sonido en el centro de la carpa, quitando un montón de espacio y visibilidad para el público? También están los conciertos en la zona gastronómica, muy complicados de ver por estar ya la zona repleta de gente que intentaba comer o beber. 

Hacer una mejor distribución del cartel por días cae de cajón. No sólo permitiría disfrutar más de los conciertos, sino que incrementaría las pernoctaciones en la Illa de Arousa y alrededores durante esos días.

El público ha respondido este año. Ahora sólo queda saber si la organización mejorará y hará sus deberes de cara a la próxima edición.

Todas las fotos del Atlantic Fest aquí