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7 de noviembre de 2014

Paredes de Coura 2014 (viernes 22): Conor, el Bárbaro

Tercera jornada del festival. Lo más esperado, sin duda, las actuaciones de Conor Oberst (antes conocido como Bright Eyes) y Cut Copy. Un día con algo menos de estrés que los anteriores, con más tiempo para descansar entre concierto y concierto, con menos grupos apuntados en la agenda de visión obligada pero igualmente interesantes.

Acudimos temprano para ver a Dawes. Pese a contar ya con tres discos en el mercado, los norteamericanos siguen siendo prácticamente unos desconocidos en Europa. Curiosamente, eran la banda de acompañamiento de Conor Oberst en su gira, así que volvimos a tener la oportunidad de volver a verlos apenas unas horas después.  

Su folk rock genuinamente norteamericano brilló especialmente en la voz de Taylor Goldsmith y con canciones como "When My Time Comes". En apenas media hora, Dawes consiguieron que hubiese merecido la pena plantarse a primera hora de la tarde en el festival para disfrutar de su música y de un gran concierto, de los mejores que pasaron por la carpa Vodafone FM.

Dado que los primeros conciertos en la carpa grande no nos atraían demasiado, optamos por disfrutar del paraje natural y de las posibilidades que ofrecía el recinto. Café (tan presente y necesario en los festivales portugueses y que aquí todavía brilla por su ausencia), gominolas o merchandising que se unían a las tradicionales opciones de comida y bebida. 

Con más curiosidad que otra cosa, nos acercamos a escuchar las primeras canciones de Buke and Gase. En directo parece que los instrumentos hechos a mano del dúo neoyorquino no suenan como lo hacen en sus grabaciones. Lo que en sus grabaciones suena agradable y bastante pulido, incluso un poco semejante a grupos como Blood Red Shoes (aunque no tan bien, claro), en vivo se convierte en una amalgama de sonidos con demasiada distorsión y ruido, que no permite disfrutar de las canciones como debiera. Una lástima, porque en álbum suenan bastante bien.

Lo que más me sorprendió del concierto de Conor Oberst fue la escasa afluencia en comparación a otros artistas que tocaban en el escenario grande. Entendedme, no quiero decir que no hubiese gente, que la había y mucha, pero no tanta como en otros conciertos, sobre todo teniendo en cuenta que el horario era bueno (ni muy temprano ni muy tarde) y que no se solapaba con ningún otro concierto en la carpa (en realidad creo que ningunó se llegó a solapar, ya que acababan en un escenario y empezaban en el otro). Así pues, no hubo problemas para estar entre las primeras filas para ver al norteamericano que, como ya comenté antes, se hizo acompañar de los Dawes sobre el escenario.

Con un sonido excepcional, Oberst alternó temas de su último trabajo, "Upside Down Mountain" (2014), con canciones de sus discos como Bright Eyes. Pese a que la cara de cabreo fue permanente (creo que no tiene otra), Conor dio un concierto memorable y los Dawes demostraron estar a la altura. Para ellos fue uno de los agradecimientos del artista, dado que su gira europea (la de casi todos los que pasaron por el festival) acababa con ese concierto en Paredes de Coura, y Dawes y Oberst iban a volver a tomar caminos separados.

De todos los temas que interpretó, me quedaría con "Hit The Switch", ya que "Digital Ash in a Digital Urn" (2005) sigue siendo de momento mi trabajo preferido del norteamericano. Y es que en directo y acompañado de banda de rock, el folk y la parte electrónica de algunas de sus canciones dejó paso a toda una explosión de energía sobre el escenario que llevó a Oberst a acabar tirando la batería y algún pie de micrófono.

Conor demostró sobradamente, incluso para los que no hemos seguido demasiado su trayectoria, que es uno de los grandes de la música norteamericana hoy por hoy, y dio, con mucha diferencia, el mejor concierto del día, poniéndolo muy complicado para el resto de grupos que vendrían después.

No comprendí en absoluto el éxito del que gozaron los Black Lips. El público ya venía predispuesto para aplaudirles y, a pesar de que a un servidor le pareció la peor banda sobre el escenario grande, el suyo fue el concierto más masivo del día. Desde luego no gozan de un gran sonido en directo, por muy garajera que sea su propuesta. 

Temas como "Bad Kids", quizás la más conocida, hicieron las delicias de un público que a veces parecía más preocupado por el moshing que por la música. Ya se sabe que para gustos...

Aunque yo pensaba que los australianos Cut Copy iban a petarlo con un gran fin de fiesta, el público no parecía ya muy receptivo. Tampoco ayudó nada la pobre puesta en escena con unas palabras proyectadas que parecían sacadas de un PowerPoint en la que se apoyó la banda. La capacidad del grupo para hacernos bailar, en cambio, permaneció intacta.

Temazos como "Take Me Over", "Where I'm Going", "Need You Now" o "Lights and Music" nos hicieron bailar de lo lindo, aunque no convirtieran el concierto en una gran discoteca retro. 

No fue ese fiestón que me esperaba, pero el de Cut Copy fue sin duda un buen concierto. Mucho mejor que el anterior (dónde va a parar) y que sin embargo no gozó del mismo éxito. 

Como quien no quiere la cosa, el festival iba tocando a su fin y ya sólo quedaba un día de conciertos. Iba a ser un gran día, eso sí...

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5 de noviembre de 2014

Paredes de Coura 2014 (jueves 21): Desde Escocia con amor

La segunda jornada del festival luso tenía este año claro acento escocés, con CHVRCHES y Franz Ferdinand como dos de los platos fuertes del día. También se preveía mayor público que en la jornada anterior, hecho que se fue confirmando a medida que avanzaba la tarde.

Los mallorquines Oso Leone fueron los encargados de abrir en el escenario grande. Todavía con el sol de frente y pese a que sonaban muy bien, a su propuesta folk se le quedaba muy grande este escenario y la distancia con el público quedó patente. Ojo, suenan de vicio, pero a su música le hubiese venido de perlas el escenario cubierto, que favorecía propuestas como la suya. Esperemos verles en mejores ocasiones.

Fue toda una grata sorpresa comprobar que los australianos Panama ya había montado una buena fiesta en la carpa Vodafone FM a las siete de la tarde. Con un par de EP's en el mercado, su pop electrónico y ochentero hizo las delicias de todos los que iban acercándose a la carpa. Canciones como "Always" o "It's Not Over" hicieron de su concierto una gran e inesperada fiesta, convirtiéndose en una de las sorpresas de este año en el festival.

Aunque estábamos un poco lejos, el bueno de Seasick Steve se veía más o menos así. Y es que los horarios, en los que nada más acabar un grupo en un escenario empezaba uno en el otro, apenas daban tiempo a moverse de un lado para otro. Con su camisa de leñador, su peto vaquero, su enorme barba blanca, su colección de guitarras extrañas artesanales y su sonrisa de bonachón entrecerrando los ojos, Seasick Steve se ganó a todo el respetable con sus canciones. De una manera simple, con su guitarra y un batería, e incluso sentando a una chica del público frente a él para dedicarle una canción de amor, el músico de blues norteamericano, que ya pasa de los 70, demostró muchas tablas a su espalda y consiguió química con el público.

Justo lo contrario fue lo que despertó en mí Thurston Moore. Pese a haber formado parte de toda una institución dentro del rock alternativo como Sonic Youth, en directo la cosa no parece ir más allá de la distorsión y el ruido, preocupándose bien poco de las canciones. Cierto que no he escuchado como suenan en los álbumes, pero ni la música ni el ambiente destacaron en su concierto. 

Más joven aún de lo que podría parecer, el canadiense Mac DeMarco, con tan sólo 24 años, llegó, vio y venció. Presentaba su segundo disco, "Salad Days" (2014), pero daba la impresión de que DeMarco lleva toda la vida subido a un escenario. Con camiseta de Elton John y la gorra en la cabeza, él y su banda dieron toda una lección con su pop rock refinado y elegante, desgranando temas como "Ode to Viceroy", "Blue Boy" o "Chamber of Reflection", entre otras. 

La conexión con el público era evidente, y la simpatía de DeMarco también. No tardó en invitar al público a subirse al escenario, primero a una chica que cantó con él y más tarde para acabar el show bien acompañado cantando "Still Together" y, de paso, darse un baño de masas (literalmente, ya que se lanzó a hacer moshing sobre las primeras filas). Buena música, espectáculo y buen humor que hicieron del suyo uno de los mejores conciertos del día y del festival.


Para mí eran uno de los grupos que más ganas tenía de ver en todo el festival. Con un sólo disco en el mercado, "The Bones of What You Believe" (2013), mejor álbum del año para quien escribe estas líneas, CHVRCHES se han convertido en una de las bandas más prometedoras del momento y una de las más presentes en todos los festivales. Empezaron bien fuerte con "We Sink", uno de los temás más contagiosos y bailables del disco, poniendo a bailar a todo el mundo. Temazos como "Lies" o "Gun" fueron animando cada vez más el ambiente. Para cuando comenzó a sonar "Night Sky" y "By The Throat", ya nos tenían comiendo de la mano, así que cuando llegó la magnífica y muy discotequera "Science/Visions", ya nos entregábamos al baile.

El momento cumbre llegó sin duda alguna con la maravillosa "Recover", una delicia en la voz de Lauren Mayberry que nos hipnotizó por completo. Le siguió "Tether", otra de las joyas del disco, antes de dar paso a Martin Doherty para cantar "Under the Tide". Los bailes frenéticos de Doherty contrastaban totalmente con la forma de estar en el escenario de Mayberry, que aunque no permanecía estática, tampoco bailaba demasiado. 

Como colofón, "The Mother We Share", la canción que les dio a conocer y una de las más coreadas del concierto. Se hizo corto, sobre unos 45 minutos, pero tampoco había mucho más repertorio del que echar mano. La única pega es que da la sensación de que todavía no hay una gran química entre el trío y eso se nota. Quizás acusen también el cansancio de una intensa gira, pero el caso es que su directo todavía no suena tan bien como podría hacerlo. Con todo, fue uno de los conciertos con los que más disfruté.

Si no me fallan las cuentas, era la tercera vez que veía a Franz Ferdinand en directo. Y podrá parecer un tópico, pero nunca he vuelto a disfrutar tanto como cuando les vi por primera vez en Vigo en 2006. Claro está que, por entonces, los escoceses habían debutado con un disco homónimo genial y conseguido mantener un buen nivel con "You Could Have It So Much Better" (2005), pero desde entonces no han hecho más que repetir aquella fórmula. Ni en sus discos ni en sus conciertos hay ya sorpresas, pero hay que reconocer que siguen teniendo un buen directo.

A piñón fijo y con las primera filas adolescentes del público desatadas haciendo moshing (hasta tal punto que el personal de seguridad tuvo que llevarse a gente desmayada detrás del escenario para que fuesen atendidos por el servicio médico), Franz Ferdinand fueron recorriendo las canciones de sus cuatro discos. Arrancaron con "No You Girls" y no faltaron "The Dark of the Matinée", "Do You Want To" o "Can't Stop Feeling". 

Especialmente intenso, cómo no, fue el momento "Take Me Out", una de las canciones más queridas y aclamadas por el público. El final con "Outsiders" y los cuatro miembros del grupo tocando la batería ya no sorprende absolutamente a nadie, pero sigue siendo efectivo.

En el bis tuvo especial protagonismo el recuerdo de su debut, con "Jacqueline", "Darts of Pleasure" y "This Fire", con la que acabaron frenéticamente. Tan sólo se coló en medio un guiño al público con "Goodbye Lovers & Friends", de su último disco "Right Thoughts, "Right Words, Right Action" (2013).

Buen directo, pero totalmente carente ya de sorpresas. Puede que les haya pesado mucho la fama y la presión de sus primeros trabajos, o quizás simplemente están muy cómodos con una fórmula que les permite seguir viviendo en una gira internacional casi permanente, de festival en festival y sacando discos simplemente como la excusa para seguir tocando. 

El frío ya apremiaba, así que emprendimos la retirada. Lo importante era recuperar fuerzas para los próximos días.

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