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29 de octubre de 2014

Paredes de Coura 2014 (miércoles 20): We were like rock'n'roll

Os preguntaréis a qué viene ahora una crónica tan tardía de un festival de verano. Las razones, un problema informático que me impidió durante varias semanas acceder al ordenador donde tenía las fotos unido a la falta de tiempo, en ocasiones por motivos laborales, han retrasado sine die esta crónica que hoy comienzo a publicar.

Ocho años han pasado ya desde que en 2006 un servidor pisase por primera vez Paredes de Coura. Este año se avecinaban cuatro días con muchos nombres atractivos: Chvrches, Janelle Monáe, James Blake, Conor Oberst, Mac DeMarco o Beirut, por citar sólo unos pocos.

La fiesta arrancaba el miércoles con un nombre ya tan grande en su cartel que la previsión de asistencia hizo que la noche inaugural tuviese lugar en el escenario grande, y no en la carpa como venía siendo habitual. Janelle Monáe era, por derecho propio, la estrella con mayúsculas de la noche, pero tuvimos que esperar un poco para verla.

Sobre la rapera portuguesa Capicua recayó la tarea de abrir el festival. Que queréis que os diga, a mí ni fu ni fa. Desconozco si tiene mucho éxito en Portugal o no, pero lo cierto es que su rap en portugués a mí no me enganchó. Sí me resultó curioso como parte del show un chico que iba dibujando en su ordenador con cada canción y a golpe de ratón (si no me equivoco), cuya proyección daba un toque visual al conjunto. En días sucesivos nos martirizarían entre concierto y concierto con un a capella de Capicua grabado el primer día del festival, así que acabamos un poco hastiados de esta rapera.

Tras haber sido abordado por una chica de la organización que me dijo que no podía sacar fotos con una cámara profesional sin pase de prensa (las razones las desconozco, aunque parece más que probable que tenga que ver con el hecho de que el festival ha comenzado a cobrar por las acreditaciones de prensa), tuve que guardar la cámara en espera de que se presentase una mejor ocasión. Así que, dado que no tengo fotos propias de los Cage The Elephant, os tendréis que conformar con este bocetillo que he hecho desempolvando mis lápices de colores.

Los norteamericanos, que empiezan a ganar ahora cierta notoriedad girando con The Black Keys, tienen un buen directo rockero y, con las ganas que tenía el público de dar botes, triunfaron. Matthew Shultz demostró ser un líder con mucha fuerza y energía, y acabó haciendo moshing sobre las primeras filas del público y poniéndose en pie a pecho descubierto como hacía Iggy Pop en sus comienzos.

No diré que fue uno de los mejores conciertos del festival, pero sí que resultó al menos entretenido y sirvió de calentamiento para el plato fuerte de la noche.

Y llegó el momento de la noche que todos esperábamos. Janelle Monáe salía a escena en una camisa de fuerza con un enfermero a cada lado, como si fuese el peligroso Hannibal Lecter. Todavía atada encaraba la primera canción del concierto, rodeada de una banda de, al menos, unas 7 u 8 personas, todas ellas vestidas de riguroso blanco a excepción de las coristas, con rayas blancas y negras. R&B, funk y muchas ganas de divertirse y divertirnos fue lo que aportaron Monáe y su banda desde el primer momento. Con una personalidad y una fuerza arrolladoras, la joven Janelle, con tan sólo 28 primaveras, arrasó sobre el escenario y se ganó a todo el público.

Entre los temas que sonaron, cabe destacar "Dance Apocalyptic", "Electric Lady" o la versión que se marcó, con la capa sobre los hombros, del "I Feel Good" de James Brown.

Siguiendo con la puesta en escena con la que comenzó su espectáculo, los enfermeros volvieron para recoger y llevarse en volandas a Janelle, marcando así un interludio entre lo que en cualquier concierto habitual suele ser el show propiamente dicho y el respectivo bis. No escatimó en hacer una vuelta espectacular. Como si volviese a la vida, los enfermeros y las coristas invocaron el espíritu de Monáe hasta que volvió a despertar.

No podría dejar de destacar momentos maravillosos como el de "Primetime" (uno de sus mejores temas, en mi opinión) o la canción que la lanzó a la fama, "Tightrope", todo un derroche de baile y energía.

El inicio del festival no pudo ser mejor. Janelle Monáe ofrece en directo todo lo que uno le pide a un concierto: buena música, una banda estupenda, espectáculo y buen rollo a raudales. No es de extrañar que ya esté deseando volver a verla en directo.

Pero hubo mucho más este año en el Paredes de Coura, así que sigo escribiendo...


Para ver más fotos del festival, entra en flickr.

21 de octubre de 2014

Chvrches estrenan "Get Away" en la nueva BSO de "Drive"

Si hablamos de gente influyente en el mundo de la música hoy día, el locutor y presentador de radio británico Zane Lowe estaría en los primeros puestos de esa lista. Tanto es así que Lowe ha conseguido reunir a un buen puñado de artistas para crear una nueva banda sonora para la película - ya convertida en cine de culto - "Drive" (2011). Entre ellos, Foals, BANKS, Bastille, SBTRKT o Chvrches, que aportan "Get Away".

Aunque en la línea tecno-pop ochentera de su debut, si que se aprecian nuevos matices sonoros en esta canción, que parecen indicar una voluntad de evolucionar dentro de su sonido y no repetir siempre la misma fórmula. Una gran canción que es sólo una pequeña parte de las 13 que compondrán esta banda sonora alternativa, casi todas ellas inéditas.

El proyecto ha contado desde el principio con el apoyo del director de la película, Nicolas Winding Refn, y la intención de Lowe, según él mismo ha declarado, nunca ha sido la de reemplazar la fantástica banda sonora original con Kavinsky, Desire o Electric Youth, entre otros, sino la de dar la oportunidad de vivir una experiencia paralela a la que ya ofrecía la película.

El 30 de octubre la BBC Three emitirá "Drive" ofreciendo a los espectadores la opción de escuchar la película con su banda sonora original o con esta nueva colección de canciones.

14 de octubre de 2014

"Pulp Fiction" cumple 20 años

 Cartel de Joshua Budich

Tal día como hoy en 1994, se estrenaba en EEUU la segunda película de Quentin Tarantino. Convertida con el paso del tiempo en una obra de culto y probablemente la más compleja y redonda película de Tarantino, Pulp Fiction cumple 20 años sin perder un ápice de su pulso y reafirmando su condición de obra maestra, que sigue redescubriendo nuevos matices con cada visionado.

Para que los más jóvenes os hagáis una idea del momento en el que se estrenó "Pulp Fiction", en 1994 Internet era una palabra desconocida para todos. Por aquel entonces, nuestras fuentes de información cinéfila y musical eran las revistas y la fuente más fiel de recomendación de todos los tiempos, la de tus amigos. El boca-oreja era entonces la mejor manera de estar al día, y compartir música significaba de verdad compartirla. Esto es, cuando alguno de la pandilla se compraba un disco, se ofrecía a grabártelo en una cassete (ay, suspiros) o acudías a su casa para hacer la preciada grabación.

Con el cine pasaba algo semejante. El VHS fue el formato que democratizó el acceso a la cultura cinéfila y ahí los videoclubs jugaban un papel primordial. En ese contexto, en el que Van Damme o Schwarzenegger reinaban a sus anchas, surgió una película como "Pulp Fiction", que te rompía todos los esquemas. Es una de las pocas películas que recuerdo haber visto dos veces en menos de 48 horas, puede que en 24. La primera fue en la que me quedé sorprendido, y la segunda en la que la volví a disfrutar con un amigo. Esos momentos memorables a los que luego accedías a golpe de mando moviendo la cinta hacia delante y atrás incluían la mítica escena del coche y el bache de Samuel L. Jackson y John Travolta, el baile de Uma Thurman y Travolta o ese enigmático maletín que resplandece al final de la película.

La obra maestra de Tarantino no sólo le cambió la vida al director, que se consagró definitivamente, o a Travolta, cuyo espectacular regreso a la pantalla grande le deparó cuantiosos ingresos en otras películas comerciales pero a menudo de escasa calidad; "Pulp Fiction" supuso un soplo de aire fresco dentro del cine de los 90 y cambió radicalmente la forma de entender el cine de toda una generación. 

Como todo clásico que se precie, "Pulp Fiction" forma ya parte de la cultura popular contemporánea y ha sido objeto de innumerables homenajes tanto a la película en sí como a la en su día novedosa estructura narrativa. Esas historias interconectadas, la narración desordenada, los diferentes puntos de vista de cada personaje; todas ellas son características hoy día muy asentadas en el lenguaje cinematográfico, pero poco habituales entonces. 

¿Y qué decir de la música? No podemos evocar la película sin acordarnos del "Missirlou" de Dick Dale, de la versión del "Girl, You'll Be a Woman Soon" de Neil Young que se marcaron Urge Overkill o el "You Never Can Tell" de Chuck Berry. Una banda sonora que incluía en los discos pasajes de la película original, desde diálogos a frases sueltas, algo muy poco habitual, cómo lo era recuperar canciones de rock y pop clásicas para poner música a un film.

"Pulp Fiction" es, en definitiva, todo un clásico del cine de visión obligatoria que hoy cumple 20 años y sigue conservando toda su grandeza. Y que sea por mucho tiempo.


7 de octubre de 2014

"El Intérprete": puro teatro

No es habitual que os hable de teatro desde este espacio (para ser honesto, creo que es la primera vez que lo hago), pero dado que este blog pretende ser, además de informativo, un lugar desde el que recomendar cultura en todas sus formas y expresiones, me veo en la obligación (aunque en realidad sea un placer) de recomendar el espectáculo con el que está de gira actualmente uno de los mejores actores de este país, Asier Etxeandia.

El Intérprete podría ser calificado de muchas maneras. Podríamos llamarlo musical, concierto, cabaret e incluso monólogo, en ocasiones, pero ninguna de estas etiquetas le haría justicia. Precisamente ahí es donde radica buena parte de su magia, en conjugar todo tipo de géneros sin que nada nos chirríe

De la mano de Asier retrocedemos a su infancia, a ese cuarto en el que nos convertimos en sus "Amigos Invisibles" y en el que cantamos canciones de Lou Reed, David Bowie o los Rolling Stones. No hay decorados suntuosos ni demasiada parafernalia sobre el escenario. Ni falta que hace. Con un par de sillas, un escritorio y unos músicos que ponen banda sonora a sus emociones, a Asier le basta para trasladarnos a una parte de nosotros mismos. Esa que se ilusiona, que se apasiona, que canta y baila sin importarle el que dirán... Ese niño que todos llevamos dentro.

Sobra decir que Etxeandia ha demostrado ya en el pasado sus dotes vocales y podría dedicarse a la música sin lugar a dudas, pero sería una verdadera lástima que eso nos privase de verle sobre un escenario, en el cine o en alguna serie de televisión. Porque lo mismo que acaparaba todas las miradas como el maestro de ceremonias de la versión teatral española  de "Cabaret" hace ya una década o brillaba como el diseñador Raúl de la Riva en la más reciente serie "Velvet", Asier se convierte en una estrella mientras versiona a su manera "Walk On the Wild Side" o "Sympathy for the Devil", por no hablar de canciones expresamente creadas para el espectáculo como "Tú Te Me Dejas Querer".

"El Intérprete" son dos horas de diversión, de espectáculo, de emociones. Una ocasión para ir al teatro y divertirse cantando y bailando (puede incluso caer algún tequila) de la mano de un actor que es ya uno de los grandes de este país y que es un placer que nos lleve de vuelta al teatro. Al de su infancia y un poco al de la de todos nosotros. Al fin y al cabo, y en nuestras propias vidas, todos somos intérpretes.